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Las tres rutas que siguen los pasos del Campeador por Aragón

Albarracín

Conocelas las tres rutas que siguen los pasos del Campeador por Aragón, y cuya guía indispensable son los propios versos del Poema del Mio Cid

Texto: Armando Cerra – Fotos: Turismo de Aragón

El Cantar del Mio Cid es uno de esos libros de los que todos hemos oído hablar en la escuela. Una novela que nos relata las aventuras de un personaje de la Edad Media española sobre el que hay más leyenda que verdad. Un caballero burgalés que se ganó la vida con su espada, sirviendo más por dinero que por ideales, en una época en la que guerrear entre cristianos y musulmanes era lo habitual. Así que el Cid, con sus más fieles colaboradores se desplazaba hacia donde podían pagarle por sus servicios.

Ese vagar le llevó por tierras de su Burgos natal, por otras zonas de la Meseta como Guadalajara o Soria. Y llegó hasta el Mediterráneo dejando huella en toda la actual Comunidad Valenciana. Obviamente para llegar hasta allí tuvo que atravesar, el territorio aragonés, concretamente las provincias de Zaragoza y Teruel.

Todos esos viajes se han estudiado y señalizado sobre el terreno para crear una gran ruta turística denominada Caminos del Cid. Unas rutas que es posible hacer en coche, pero también caminando o en bici de montaña siguiendo las señalización del sendero de gran recorrido GR-160 que recorre 8 provincias distintas de cuatro comunidades autónomas. E incluso quien tenga la oportunidad puede hacerlo a caballo, tal y como lo hizo el propio Rodrigo Díaz de Vivar.

Nosotros hoy nos vamos a ceñir a las tres rutas que siguen los pasos del Campeador por Aragón, y cuya guía indispensable son los propios versos del Poema del Mio Cid. Estas tres rutas se denominan así: Tierras de frontera, Las Tres Taifas y La Conquista de Valencia.

Ruta: Tierras de Frontera

Esta parte del Camino del Cid en realidad se inicia en Guadalajara, ya que se trata de seguir los pasos del Campeador una vez que el rey Alfonso VI de Castilla lo desterró y le hizo abandonar sus dominios. Eso le lleva hasta Aragón, entrando por el valle del Jalón  a su paso por Monreal del Ariza y de ahí a Ariza, donde todavía se tiene un magnífico puente sobre las aguas del río Jalón, que es uno de los hitos más destacados de esta entrada del Cid en tierras de Zaragoza.

Monreal de Ariza

Tras eso siguió remontando el río con sus huestes y atravesó otras dos poblaciones que merecen vincularse con la literatura de otras épocas. Una es Cetina, donde se casó Francisco de Quevedo, si bien hay que decir que aquel matrimonio le duró poco al genio del Barroco. Y la segunda población literaria del recorrido es Alhama de Aragón, famosa por sus balnearios y por ser el lugar de inspiración de José Luis Sampedro.

Pero sigamos ruta. El Cid llegó hasta el entorno de Ateca, hasta Alcocer. Este lugar, hoy solo es un yacimiento arqueológico, pero entonces era una villa amurallada que el Campeador se empeñó en conquistar. Así que aquí se libró una dura contienda de muchos días y más muertes, de la que finalmente salió vencedor el Cid, con lo que pudo seguir su camino hacia Terrer y Calatayud, punto final de esta primera ruta.

Calatayud

Ruta: Las Tres Taifas

Tras sus victorias en el valle del Jalón, el ejército del Cid cada vez era más numeroso y fuerte, así que se podía desplazar con libertad. Y no dudaron en entrar en territorios pertenecientes a diversos reinos musulmanes, las llamadas taifas. En concreto esta ruta sigue las incursiones que hizo en las tierras de tres taifas distintas: la de Zaragoza, la de Albarracín y también la de Toledo, ya que sus dominios alcanzaba a lugares como Molina de Aragón, también incluida en esta ruta.

Es larguísimo este itinerario. Desde Calatayud nos lleva hasta Albarracín, pasando por un sinfín de pueblos que hay entre el río Piedra y el Jiloca. Atraviesa Munébrega, Alarba o Acered, y llega hasta Murero, famoso por sus yacimientos paleontológicos para después proseguir hasta Manchones y Daroca, ciudad que como ya os hemos comentado en más de una ocasión posee un rico patrimonio digno de conocerse con tranquilidad.

DAROCA

Desde Daroca, el Cid y su camino discurre más o menos en paralelo al Jiloca y la autovía A-23, hasta alcanzar Calamocha, el Poyo del Cid, cuyo topónimo evoca su paso por aquí, y finalmente Monreal del Campo. Pero aquí el relato del Cantar se desvía hacia el oeste, y es que las tropas de Díaz de Vivar decidieron hacer una incursión en las vecinas tierras de Guadalajara, y no volvieron a zona aragonesa hasta que no atravesaron los Montes Universales para continuar marcha por Orihuela del Tremedal, Bronchales y finalmente alcanzar la siempre atractiva Albarracín.

Para entonces, el caballero era mucho más poderoso que al comienzo de su destierro, de manera que decidió establecerse un tiempo en el pueblo de Cella para reunir un auténtico ejército con el que seguir su itinerario hacia Valencia.

Estas son las localizaciones aragonesas de ‘El Cid’

Ruta: La Conquista de Valencia

Una vez concentradas todas sus tropas cabalgó hacia el Mediterráneo para su famosa conquista de Valencia. Si bien para llegar hasta allí tuvo que atravesar una de las partes más agrestes, y también más atractivas, de la provincia turolense: Gúdar-Javalambre.

Lo cierto es que el Camino del Cid es una fabulosa excusa para viajar por estos lugares. Comenzando por la propia ciudad de Teruel, cuyos aires mudéjares fácilmente nos trasladan hasta aquellos tiempos de la Edad Media. Una época en la que los montes de la Sierra de Gúdar tal vez fueran de bosques más frondosos y los pueblos más pequeños, pero difícilmente serían tan bonitos como son hoy.

Rubielos-de-Mora

Y es que los lugares que atraviesa la ruta son joyas del patrimonio aragonés. Basta con mencionar sitios como Mora de Rubielos o Rubielos de Mora, dos hitos en esta ruta siguiendo los pasos del Campeador por Aragón, quien dejó tierras turolenses precisamente al cruzar por Olba y seguir su rumbo hacia la conquista de Valencia, donde tan pronto luchó para un señor como para otro, siempre al mejor postor, como buen mercenario que era. Pero esa es otra historia.

 

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