Qué ver en Alquézar en un día o en un fin de semana: colegiata, miradores, pasarelas del Vero, cómo llegar, dónde aparcar, dónde comer y cuándo ir
Alquézar aparece en todas las listas de los pueblos más bonitos de España y, por una vez, las listas no exageran. Una colegiata levantada sobre una antigua fortaleza musulmana, asomada a un cañón; un casco medieval de callizos, portalones y fachadas de piedra que se recorre siempre en cuesta; y abajo, el río Vero abriéndose paso entre paredes de roca. Todo eso está a hora y media de Zaragoza y a unos cincuenta minutos de Huesca, en pleno Somontano de Barbastro.
Aquí te contamos qué ver en Alquézar, qué hacer en sus alrededores, cómo llegar, dónde dejar el coche sin dar veinte vueltas y en qué época merece más la pena venir. Aviso desde ya: si apareces un sábado de agosto a mediodía, media escapada se te va buscando aparcamiento.
Qué ver en Alquézar: un casco medieval colgado de la roca
La villa está declarada Conjunto Histórico-Artístico y se nota en cuanto pisas la primera calle empedrada. Arcos de entrada a las casas, portalones de madera, callizos que unen viviendas por las alturas, amuletos y exvotos en las fachadas… Los vecinos llevan décadas cuidando cada rincón y el resultado es de los que quitan el hipo. El pueblo se camina entero en un par de horas, pero no vengas con prisa: aquí lo bueno es perderse.
La colegiata de Santa María la Mayor
Es la imagen de Alquézar y su origen. En el siglo IX aquí había una fortaleza musulmana —de al-qasr, el alcázar, viene el nombre del pueblo— que Sancho Ramírez conquistó en el siglo XI y convirtió en colegiata. Lo que se visita hoy es un conjunto que mezcla los restos del castillo con la iglesia del siglo XVI, un claustro con capiteles historiados y pinturas murales góticas que son la joya del sitio, y un museo de arte sacro.
La visita es guiada, dura alrededor de media hora y cuesta unos 4 euros, con tarifa reducida para mayores de 65, estudiantes y desempleados, y entrada gratuita para los menores de 12. Se sube a pie desde el pueblo en cinco o diez minutos de cuesta, así que calzado cómodo. Merece la pena por el claustro, pero también por lo que se ve desde arriba: el cañón entero a tus pies.
La plaza Mayor, los callizos y el Portalón Gótico
El corazón del pueblo es la plaza Rafael Ayerbe, con sus soportales y su estructura medieval intacta. De ahí salen las calles que llevan al Portalón Gótico, la única puerta que se conserva de la muralla que cerraba la villa, y a los callizos, esos pasadizos cubiertos y estrechos —el Pasador de Casa Lailla es el más fotografiado— que son puro urbanismo medieval de montaña.
Si te gusta el detalle etnográfico, el Museo Etnológico Casa Fabián ocupa una casa aragonesa del siglo XVII y te explica cómo se vivía aquí antes del turismo: la cocina, la despensa, los aperos, la bodega. Se ve en media hora larga y le da otra capa a la visita.
Los miradores: la foto que has visto mil veces
Hay tres que no te puedes saltar. El mirador Sonrisa del Viento, en la zona alta, regala la panorámica clásica del pueblo coronado por la colegiata: es la foto que has visto en Instagram cien veces y sigue impresionando en directo. El mirador O’Bicón mira al último tramo del cañón del Vero. Y el mirador del Vero espera al final de las pasarelas, ya con el río debajo. La mejor luz, a primera hora de la mañana y en el atardecer.
Las pasarelas del Vero, el plan estrella
Es lo que llena Alquézar cada fin de semana y con razón: un recorrido circular de unos 3 kilómetros, con 180 metros de desnivel y unas dos horas de duración, que baja desde la plaza Mayor por tramos de pasarelas de madera y sigue por plataformas metálicas ancladas a la pared del cañón, sobre el agua turquesa del Vero. No hay que ser montañero, pero sí tener el fondo suficiente para la subida de vuelta entre bancales de almendros y olivos.
El acceso cuesta 5 euros por adulto, los menores de 11 años entran gratis (aunque también necesitan su ticket) y los federados de la FAM pagan 2. La entrada se compra online con día y hora, el aforo se controla en el acceso y es obligatorio llevar un litro de agua por persona. En días de calor extremo se limita la entrada entre las 13 y las 16 horas. Te lo contamos todo, con horarios, consejos y alternativas, en nuestra guía de la ruta de las pasarelas de Alquézar.
Qué hacer en los alrededores de Alquézar
Alquézar es la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, así que el pueblo puede ser el plan de un día o el campamento base de una semana entera. Estas son las escapadas que salen de aquí:
- Barranquismo. El descenso del río Vero es uno de los más bonitos del Pirineo y hay empresas locales que lo hacen accesible incluso si nunca te has puesto un neopreno. Si quieres más opciones, aquí tienes dónde hacer barranquismo en Aragón.
- Senderismo por Guara. Desde rutas cortas como la de las balsas de Basacol, unos aljibes de origen árabe a dos kilómetros del pueblo, hasta jornadas completas por la Sierra de Guara.
- Arte rupestre. Los abrigos del Parque Cultural del Río Vero guardan pinturas declaradas Patrimonio Mundial. Se visitan con guía y forman parte de los parques culturales de la provincia de Huesca.
- Pueblos cercanos. Colungo, Rodellar, Adahuesca, Buera o Lecina y su carrasca milenaria están a un paso: te dejamos qué ver en la Sierra de Guara más allá de Alquézar.
- Vino. Estás en pleno Somontano y Barbastro queda a poco más de 20 kilómetros, así que la visita a bodega cae sola. Aquí tienes qué ver en la comarca del Somontano.
Cómo llegar a Alquézar y dónde aparcar
Desde Zaragoza son unos 120 kilómetros y hora y media larga de coche, tirando por la autovía hasta Huesca o hasta Barbastro y desviándote después por carretera comarcal. Desde Huesca capital, unos cincuenta minutos. Desde Barbastro, poco más de veinte kilómetros de curvas entre viñedos. Y desde Aínsa o el Sobrarbe, alrededor de una hora, lo que convierte a Alquézar en una parada perfecta si bajas del Pirineo.
Lo del aparcamiento merece párrafo propio. No intentes meter el coche en el casco urbano: hay aparcamientos habilitados a la entrada y en la zona alta del pueblo, y desde ahí ya empiezas a alucinar con las vistas mientras bajas caminando. También hay área para autocaravanas. En temporada alta —julio, agosto, puentes y fines de semana de primavera— se llena a media mañana, así que el consejo de casa es siempre el mismo: madruga. Alquézar a las nueve de la mañana, con las calles vacías y la piedra recién iluminada, es otro pueblo.
Dónde comer y dónde dormir en Alquézar
Se come de maravilla y muy de aquí: ternasco, longaniza y chiretas, quesos del Somontano, verduras de la huerta del Vero y postres de toda la vida, todo regado con vinos de la denominación. Hay desde casas de comidas de menú a restaurantes con estrella en la mirada, y en temporada alta conviene reservar con un par de días. Si quieres ir sobre seguro por la zona, echa un ojo a los mejores restaurantes de la provincia de Huesca.
Para dormir, Alquézar tiene hoteles pequeños en casonas de piedra, apartamentos y casas rurales dentro del casco, y campings y glampings a las afueras, ideales si vienes a hacer barranquismo. Quedarte a dormir cambia el plan por completo: te ahorras las horas punta de las pasarelas y te llevas el amanecer sobre el cañón. Te dejamos ideas entre los hoteles con encanto de Aragón y los campings de la provincia de Huesca.
Cuándo ir a Alquézar
Primavera y otoño son las mejores épocas, sin discusión: temperatura amable para caminar, el cañón con agua y muchísima menos gente. Finales de invierno tiene su premio con los almendros en flor y una luz baja que deja el pueblo precioso. En verano el plan sigue siendo redondo, pero hay que jugar con las horas: primera hora de la mañana o última de la tarde, porque a mediodía el calor en el cañón no es ninguna broma. Y en invierno encontrarás Alquézar en su versión más tranquila, con algún servicio en horario reducido.
¿Cuánto tiempo necesitas para ver Alquézar?
Depende de cuánto quieras estirar el plan, pero estas tres fórmulas funcionan siempre:
- Media mañana (2-3 horas). Casco histórico, plaza Mayor, callizos y los miradores. Suficiente para entender por qué el pueblo sale en todas las listas, pero te quedarás con la espina del cañón.
- Un día completo. Pasarelas a primera hora, comida en el pueblo y tarde de colegiata y callejeo. Es la escapada redonda desde Zaragoza y la que recomendamos si vienes por primera vez.
- Fin de semana. Añade barranquismo en el Vero, los abrigos de arte rupestre, una bodega del Somontano y una escapada a los pueblos de alrededor. Durmiendo aquí, además, tienes el pueblo para ti al amanecer y al anochecer, que es cuando mejor está.
Un apunte para quien venga con niños: el pueblo es todo cuestas y empedrado, así que el carrito es más un estorbo que una ayuda —mejor mochila portabebés—. Las pasarelas las hacen sin problema a partir de los cinco o seis años si están acostumbrados a caminar, y siempre de la mano en los tramos volados.
Un pueblo con medalla
Que Alquézar enamora no es solo cosa nuestra. Forma parte de la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España, ha recibido menciones en premios de viajes internacionales y entró en la lista Best Tourism Villages de la Organización Mundial del Turismo, que lo colocó entre los mejores pueblos turísticos del mundo. Reconocimientos aparte, lo que convence es lo de siempre: un pueblo que ha sabido cuidarse sin convertirse en un decorado.
Con un día tienes de sobra para el casco histórico y las pasarelas. Con dos, le sacas el barranquismo, el arte rupestre y alguna bodega. Y si te quedas con ganas de más, en nuestra sección de escapadas hay planes para todos los fines de semana del año.
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