El Paseo de Sagasta de Zaragoza, sinónimo de elegancia: lo recorremos de arriba abajo - Enjoy Zaragoza
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El Paseo de Sagasta de Zaragoza, sinónimo de elegancia: lo recorremos de arriba abajo

Cinema Eliseos

Nos ponemos nuestras mejores galas para escribir las siguientes líneas. Al fin y al cabo vamos a dar un paseo por uno de los bulevares más elegantes de Zaragoza.

Nos vamos a recorrer Sagasta de arriba abajo.



Texto y fotos: Armando Cerra

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Antes de que se urbanizara el Paseo Sagasta, ya existían los dos extremos que debía unir. Por un lado, la propia ciudad de Zaragoza, y por otro la barriada de Torrero surgida en torno al Canal Imperial de Aragón. Tras los famosos Sitios de 1808 y 1809, entre ambos lugares discurría una especie de corredor o camino flanqueado por alguna que otra industria artesanal y también fincas, unas veces de recreo y otras agrícolas. Ese fue el precedente del futuro paseo, destinado a ser uno de los más exclusivos de la capital maña.

Y es que conforme avanzaba el siglo XIX, el crecimiento de Zaragoza era imparable, así que llegó el momento de expandirse y urbanizar toda esta área, más allá del cauce del río Huerva, cuyo cauce entonces discurría sin soterrar. Fue así como en 1900 se redactó un primer proyecto urbanístico que incluía el futuro paseo. Había nacido el Paseo de Sagasta.

Por cierto muy pronto recibió tal denominación, y aunque a lo largo del tiempo ha adoptado varios nombres, la verdad es que desde sus inicios se concibió como un homenaje Práxedes Mateo Sagasta (1825 – 1903) ¿Quién fue este señor? Un ingeniero reconvertido en político y que alcanzó el cargo de Presidente del Consejo de Ministros en diversas ocasiones. Un desempeño en el que demostró sus tremendas dotes para la oratoria.



Pero esa es otra historia. Volvamos a lo que nos interesa: el Paseo Sagasta y su actual tramo entre la plaza Basilio Paraíso y Cuéllar, donde precisamente se encuentra la puerta la Parque Pignatelli, del que ya os hablamos hace unos días. En definitiva, menos de un kilómetro de recorrido, pero plagado de numerosas historias y también buena arquitectura.

De hecho, cuando se abrió el bulevar, muy del gusto francés en la época. Se convirtió en el lugar preferido de la burguesía para construir sus residencias. A veces en forma de casonas y otras con bloques de pisos. O lo que es lo mismo, los principales arquitectos activos en la Zaragoza de comienzos del siglo XX pudieron realizar aquí sus proyectos, y competir entre ellos para realizar sus obras más bellas.

Casa Juncosa

Muchos de aquellos edificios han sucumbido al paso del tiempo, pero aún hoy tenemos excelentes testimonios de lo que pudo ser antaño. Da igual a la acera que miremos, porque vamos a ver excelentes construcciones del estilo modernista vigente en aquel momento. Si miramos a los impares casi seguidas encontramos la Casa Juncosa (núm. 11), la Casa Retuerta (núm. 13) o la Casa Corsini (núm. 19) o la Casa Escudero (núm. 21). Por cierto, las esquinas acristaladas de estas dos últimas como antesala de la calle La Paz, son uno de los espacios más hermosos del centro zaragozano.

Casa Escudero

Y si miramos a los lados pares, tampoco faltan edificaciones  por admirar. Comenzando por el edificio del añorado Cinema Eliseos, sin duda, una de las salas más impactantes que hemos tenido la suerte de disfrutar los zaragozanos, desde que abrió sus puertas en 1944. A su lado, en el número 6 todavía hay otro edificio modernista de 1903, casi coetáneo a la apertura del paseo. Aunque en su parte superior, hace un tiempo se le añadió una fachada de vidrio para recrecerlo.



En un estado externo más respetuoso con sus orígenes está la Clínica del Doctor Lozano en la esquina con la calle Lagasca. Su aspecto es tan ecléctico como elegante, y apropiado para una villa que servía de residencia y de consulta para ese prestigioso médico. Sin duda un tipo de arquitectura muy distinta a la de la CHE, cuya sede proyectada por los hermanos Borobio en 1936 está catalogado como una de las mejores edificaciones de estilo racionalista del país.

Vaya que tenemos todo un repertorio arquitectónico de primer nivel en el Paseo Sagasta. ¡Y todavía no hemos llegado a la intersección con la avenida Goya! ¡Sí, se pueden ver más edificios históricos y artísticos! Podemos admirar la Casa Ginés en el número 37, cuya fachada se inspira en la arquitectura ecléctica de la Sezession vienesa. O un poco más arriba, en el 43 están las formas clasicistas del Edificio de Riegos y Vías.

Casa Palao

Y en el lado par, nos encontramos un edificio tan impactante como el que forma el chaflán del paseo con la calle Juan Pablo Bonet. De hecho, es tan grande que ensombrece el indudable valor que tiene la última casa modernista de la ciudad, es Casa Palao, construida en 1912 por Miguel Ángel Navarro, y que ahora tiene el número 76. Por haber en Sagasta, hay hasta una iglesia, la de las Siervas de María, con una fachada de estilo neomedieval, con sus dos torreoncillos incluidos.

Si bien, ese espíritu de innovador en la arquitectura, se ha mantenido hasta hoy en el Paseo Sagasta. A lo largo de las décadas se han ido construyendo nuevos bloques de viviendas acordes a cada moda artística. Y no nos podemos resistir a mencionar una de las últimas incorporaciones: la estilizada y dinámica arquitectura del Edificio Venus.

Cañones de Glorieta 2

En definitiva, que merece la pena darse un garbeo por este elegante bulevar, caminar a la sombra del arbolado e ir contemplando el panorama. Cualquier día es bueno para hacerlo, tanto en soledad, como en buena compañía. Si es así, aquí va nuestra recomendación de un sitio donde quedar. Los cañones de la Glorieta Sasera. ¡No podía ser otro! ¿Sabéis sus nombres? Son Tigre y Rayo.



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