El coctelero zaragozano Borja Insa apunto de situarse de nuevo en el TOP 20 del World Class - Enjoy Zaragoza
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El coctelero zaragozano Borja Insa apunto de situarse de nuevo en el TOP 20 del World Class

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Es la segunda vez que el barman del Moonlight Experimental Bar es seleccionado entre los mejores de este prestigioso concurso de coctelería y aspira a la gran final mundial

El World Class Competition es un concurso de los más importantes y prestigiosos a nivel mundial, ese al que todo barman aspira a llegar algún día. Y justamente en Zaragoza tenemos a uno, Borja Insa, el cocktail man del Moonlight, que va este 2021 por segunda vez. En la pasada edición, lograron llegar hasta hasta la final de España, es decir, quedaron entre el TOP 10, entre los 10 mejores de nuestro país, e incluso fueron invitados a la final mundial en Glasgow, todo un lujo.

Así que este año se ha vuelto a presentar y ha pasado el primer corte, que está entre los 60 mejores de España, representando a Aragón por todo lo alto y demostrando que Zaragoza está innovando constantemente en esta materia, no solo con su aportación si no con la de una hornada de jovenes bartenders con muchos talento y proyección.



A partir de este corte, se procede a la siguiente fase, que consiste en que un jurado pasa por el bar preseleccionado para probar el cóctel y, de ahí, se elige al TOP 20, los 20 grandes que irán a la semifinal, que se celebrará en Barcelona. Lo siguiente será la final de España, donde quedará el TOP 10 de cocteleros españoles, de los cuales se seleccionará al único español que acudirá a la final mundial.

Evidentemente, el asunto está reñido, pero Insa va con un planteamiento que supera al de la edición anterior, cuando hicieron una especie de menú degustación en el que cada uno vivía el cóctel en diferentes fases, todo por separado, y, al final ya, recibía el cóctel completo.

Para esta ocasión, lo que ha hecho es forzar a pensar, a opinar: “sí, es un cóctel, pero no es solamente un cóctel, es una experiencia, en la cual al comensal le forzamos a pensar que hay cosas que no son lo que parecen y que no son lo que son, y otras cosas que, aunque no parezcan, puede ser”.

Incentivan, en cierta manera, a mirar el mundo de un modo más abierto, a comprender que no todo tiene que ser como siempre ha tenido que ser y que las cosas pueden cambiar y evolucionar.

¿A qué se refiere? A que, mientras en el mundo de la gastronomía se está evolucionando y cada vez se permite más creatividad, en el de la coctelería cualquier cambio cuesta muchísimo esfuerzo y, sobre todo, hay un principio muy sólido y muy firme que defiende que un cóctel tiene que ser líquido y se tiene que beber, de lo contrario, no es un cóctel.

Entonces llega Borja Insa y sirve un cóctel a base de ron Zacapa, con erizo de mar, raíces (cúrcuma y regaliz de palo), limón y ruibarbo; pero lo hace en dos formatos que previamente el cliente mismo ha dicho y ha reconocido, sin verlos, que son lo mismo, ya que llevan lo mismo. Pero cuando llegan ante sus ojos, ambos son totalmente distintos visualmente: uno es líquido, según lo que la mente y la sociedad concibe que es un cóctel, y otro llega en un plato con diferentes texturas y se mete en la boca con una cuchara, aunque no se llega a comer, ya en el momento en el que se introduce en boca, se funde y se convierte en líquido.

El coctelero lo compara con tomarse un Bloody Mary clásico en un vaso, lo que para todo el mundo sería un cóctel, o servirlo en un plato hondo, lo que para muchos lo convertiría en una sopa.



Para él y su equipo, “da lo mismo que se beba con una cuchara, de un vaso, con una pajita o se tenga que masticar: si tiene todas las partes ácida, dulce y amarga que ha de tener un cóctel, pues sigue siendo un cóctel”. Y tal es la tesis que quieren demostrar ante este concurso internacional, desde su bar y laboratorio de coctelería de la plaza Nolasco.

El cóctel en sí se llama Zoca porque zoca significa raíz en aragonés y, puesto que su composición es equilibrada tanto en raíces como en minerales, era bastante apropiado. Pero es que, además, también es un homenaje a un amigo que tuvo que cerrar su restaurante, llamado Zoca, por motivos de salud. Como era el local de tus sueños, lo invirtió todo allí, para resarcirle un poco de aquella pena, Insa va a servir este Zoca de campeonato mundial en su vajilla y con sus cartas, para hacerle partícipe y que siempre él y su local formen parte de la película del Moonlight.



 

 

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