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Cócteles, gastronomía y música en pleno centro de Zaragoza: así es la terraza de La Embajada

La terraza de La Embajada se ha convertido en uno de los planes más atractivos del centro de Zaragoza para despedir el verano

Hay lugares que parecen pensados para que el tiempo vaya un poco más despacio. Espacios donde una copa al atardecer se convierte en el inicio de una buena noche y donde el centro de la ciudad, por un momento, se disfruta de otra manera. En esa lista de rincones especiales entra la terraza del restaurante La Embajada, uno de los planes más completos en Zaragoza.

Situada en el elegante palacete de plaza Aragón, 12, esta terraza se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro más interesantes del centro. Un espacio amplio, cuidado y con un ambiente relajado y elegante, perfecto para disfrutar de cócteles, snacks y buena música sin salir del corazón de la ciudad.

Entre la arquitectura del edificio y el pulso urbano de la plaza, la terraza ofrece ese equilibrio difícil de encontrar entre desconexión y vida en el centro. Es el tipo de lugar en el que apetece alargar la tarde sin mirar el reloj, tanto para una primera copa como para dejar que la noche avance sin prisa.

La propuesta de La Embajada no se queda solo en su terraza. La Embajada Club convierte el espacio en un punto de encuentro con dos ambientes bien diferenciados. Por la tarde, suenan grandes éxitos de los 80, 90 y actualidad, en un ambiente pensado para un público principalmente a partir de los 30 años. Ya por la noche, el ritmo se actualiza y el espacio adquiere un carácter más nocturno, con un público más joven, especialmente entre 25 y 35 años.

A ello se suma Sobremesa, una propuesta pensada para quienes disfrutan de las conversaciones largas y sin prisa. Aunque funciona como prolongación de la experiencia gastronómica del restaurante, no es necesario haber cenado previamente para acercarse y tomar algo en un ambiente más relajado.

Y es que La Embajada es también uno de los restaurantes más singulares de Zaragoza. Su cocina apuesta por la fusión de distintas influencias internacionales, con especial protagonismo para la gastronomía nikkei, la mezcla de tradición japonesa y peruana que aquí se trabaja con especial cuidado en el producto y en la técnica.

Buena parte de ese prestigio se debe a su cocina y a quien la dirige. Al frente de los fogones está el chef David Boldova, un nombre de peso en la gastronomía aragonesa, formado en la Escuela de Hostelería de Teruel y curtido en cocinas de referencia como las de Arzak, Abellán o Subijana, apuesta por fusionar el mejor producto del mar y del territorio, uniendo la tradición y los sabores autóctonos con la cocina nikkei y partiendo siempre del producto de temporada. Instalada en un palacete de 1888 en plaza Aragón, La Embajada se percibe hoy como uno de los espacios gastronómicos con más personalidad del centro, donde conviven la brasa, la barra nikkei y una cocina de autor técnica y creativa. Una propuesta que este mismo año le ha valido el galardón a la creatividad gastronómica de los Premios Horeca 2026, que reconoció a La Embajada como la cocina más creativa de Zaragoza.

En una ciudad donde las terrazas ganan protagonismo cada verano, La Embajada ha conseguido algo poco habitual: reunir en un mismo espacio ocio, gastronomía y ambiente en pleno centro de Zaragoza. Un lugar que funciona igual de bien para una copa tranquila al atardecer que para empezar o alargar la noche.

Artículo en colaboración con La Embajada

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