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Monasterio Budista de Panillo: el centro tibetano más emblemático de Aragón

Templo Budista de Panillo
Imágenes: Turismo de Aragón

Un trocito de Tíbet escondido en pleno Pirineo aragonés

¿Sabías que el budismo es la cuarta religión con más fieles del planeta? Se estima que hasta 500 millones de personas siguen los ideales budistas y se identifican con alguna de las tres ramas principales de esta religión originada en Asia. Y por supuesto también en Aragón viven budistas, con centros de encuentro en las tres provincias. De todos ellos, el más emblemático es el Centro Dag Shang Kagyu, más conocido como el Monasterio Budista de Panillo, uno de los rincones más sorprendentes y desconocidos de la provincia de Huesca.

Aquí os hemos hablado en más de una ocasión de fascinantes e históricos monasterios aragoneses, como el monasterio de Veruela o el monasterio de Piedra. Pero el de Panillo es muy diferente, se trata de un santuario del budismo tibetano abierto a todo el mundo, tenga o no, creencias religiosas.

El Monasterio Budista de Panillo, en breve:

  • Qué es: el Centro Dag Shang Kagyu (DSK), del budismo tibetano.
  • Dónde: Panillo, municipio de Graus, comarca de la Ribagorza (Huesca), a 10 km de Graus.
  • Fundado en: 1984, más de 40 años de historia.
  • Visitas: guiadas y muy recomendables; parte del recinto es de acceso libre.

¿Dónde está y se puede visitar?

El Centro DSK está cerca del caserío de Panillo, una localidad del municipio de Graus, apenas 10 kilómetros lo separan del monumental casco histórico grausino. ¿Se puede visitar? Por supuesto, y os lo recomendamos, porque sus visitas guiadas descubren un lugar sorprendente. No solo por su evidente atractivo estético, sino por esa espiritualidad a medio camino entre las creencias religiosas y la filosofía de vida que se respira en este rinconcito de la Ribagorza.

Más de 40 años de historia

El Centro Dag Shang Kagyu no es fruto de una tendencia moderna, ni mucho menos, porque ya tiene más de 40 años. En 1984, este enclave del Prepirineo fue el elegido por unos cuantos jóvenes españoles convertidos en devotos seguidores del budismo tibetano. El lugar era perfecto para ellos, aislado, con una atmósfera especial y en total comunión con la naturaleza.

Aquellas personas, llegadas de diversos puntos de España, habían encontrado en las enseñanzas del lama Kyabje Kalu Rinpoché la guía vital que necesitaban. Algunos lo habían conocido en persona, ya que andaba exiliado de su Tíbet natal divulgando el budismo por Europa. Lo que no sabían es que ese mismo venerable lama llegaría al terreno de Panillo para bendecir el espacio y guiar cómo serían los futuros edificios del monasterio, los que ahora se visitan. Tanto el lama como la primera comunidad (algunos siguen allí) fueron auténticos visionarios, porque hace cuatro décadas esto era un terreno abandonado, con solo una casa en ruinas, bosque y campo, sin luz eléctrica ni agua corriente. Nada que ver con lo que aguarda hoy.

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100 hectáreas entre lo público y lo privado

El curveo de la carretera que conduce al santuario regala, en alguno de sus giros, una panorámica de la finca que lo acoge, una amplia extensión de hasta 100 hectáreas en las que destacan las grandes y coloridas construcciones rituales, protagonistas de la visita. La parte pública es, en realidad, pequeña en comparación con el área privada, donde vive la comunidad de Panillo y se ubican los espacios para retiros meditativos y espirituales, entre ellos el famoso retiro de 3 años, 3 meses y 3 días, un largo periodo en soledad previo a convertirse en lama. Hoy, algunos monjes que han alcanzado el grado de lama siguen aquí, mientras otros han partido a difundir su saber por el mundo; y hasta el Prepirineo han llegado monjes y lamas originarios del Himalaya. El prestigio del DSK es indudable.

La puerta, los mantras y el templo

Al llegar se cruza una monumental puerta, siempre abierta, porque todos somos bienvenidos. Nada más atravesarla nos rodea un largo muro con los mantras pintados, esas peculiares oraciones budistas que cualquiera puede repetir y que aparecen escritas en sánscrito, en tibetano y con su fonética adaptada a nuestro alfabeto.

Recitando alguno de esos mantras se llega, casi sin darse cuenta, a la explanada principal, donde comienzan las visitas guiadas y se halla el templo. Tal vez sea el edificio menos vistoso por fuera, pero es el más concurrido, y por dentro resulta fascinante, desbordado de instrumentos musicales, mandalas, flores, tapices y numerosas esculturas. Es el principal punto de encuentro del monasterio, donde se celebran rituales, meditaciones, seminarios y charlas. Y para acudir no hace falta ser budista, ya que se organizan cursos de meditación, yoga o taichí abiertos a todo el mundo.

La gran estupa, los 108 molinillos y las banderas tibetanas

Desde el templo, la visita continúa entre representaciones de Buda y varias estupas. La mayor de todas, en la parte más alta, es la Estupa de las Múltiples Puertas Auspiciosas, donde podréis subir y descalzaros para visitar su interior y contemplar la escultura que evoca la mente iluminada de Buda. A un paso están los 108 molinillos de las plegarias, que conviene accionar girándolos en el sentido de las agujas del reloj y, si queréis cumplir todo el ritual, recitando un mantra de forma constante.

La visita aún depara más esculturas repartidas por el recinto, como la de un Buda tumbado o la del yogui Milarepa. Pero, sobre todo, hay que fijarse en el entorno, respirar su paz y apreciar que todo está plagado de banderitas azules, blancas, rojas, verdes y amarillas, que simbolizan cielo, agua, fuego, aire y tierra. Unas banderas cargadas de paz que, agitadas por el viento, llevan las plegarias de los fieles por todo el mundo.

Dónde dormir cerca de Panillo

Si quieres convertir la visita en una escapada de fin de semana por la Ribagorza, lo más cómodo es alojarte en Graus o alrededores, a solo 10 minutos, y aprovechar para descubrir su preciosa plaza mayor y su famosa longaniza.

Preguntas frecuentes

¿Dónde está el Monasterio Budista de Panillo?

En el caserío de Panillo, municipio de Graus, comarca de la Ribagorza (Huesca), a 10 kilómetros del casco histórico de Graus.

¿Se puede visitar?

Sí, y es muy recomendable hacerlo con las visitas guiadas de la comunidad. La zona del templo, la estupa y los molinillos es de acceso público; el área de la comunidad y los retiros es privada.

¿Hay que ser budista para visitarlo?

No. Está abierto a todo el mundo y organiza cursos de meditación, yoga y taichí para cualquier persona.

¿Cuántos años tiene el Centro Dag Shang Kagyu?

Más de 40. Se fundó en 1984, cuando un grupo de jóvenes españoles seguidores del budismo tibetano se estableció en este enclave del Prepirineo.

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