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Hoy sale en Enjoy: Fernando Rodrigo, presidente de ADEA

Fernando Rodrigo participará en el Vermú de Redacción de Club Cámara de este viernes 17 de mayo a las 13:00 horas

El tejido empresarial aragonés está creciendo a pasos agigantados. Prueba de ello es el buen hacer de las empresas aragonesas y de sus directivos. Y si hay un referente de todos ellos, podríamos decir que es Fernando Rodrigo, que, además de su dilatada trayectoria, actualmente es el presidente de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA).

Pero su extensa trayectoria profesional va mucho más allá de este puesto, tal y como nos cuenta en la entrevista. Por ello, Fernando Rodrigo participará en el próximo Vermú de Redacción de Club Cámara, que tiene lugar este viernes 14 de junio. Como previa a este evento en Zaragoza, hemos hablado con él para conocer su perspectiva sobre el sector empresarial aragonés, pasando por pasado, presente y futuro de la región.

P. ¿Quién es Fernando Rodrigo y cuál ha sido el secreto para llegar hasta donde estás hoy en día?

Soy zaragozano, provengo de una familia humilde y me crie en el barrio de Delicias. Ninguno de mis padres tenía estudios y sabía que, si quería progresar en la vida, debía prepararme bien y esforzarme.

Y eso es lo que he hecho siempre. Empecé a trabajar con 13 años en el almacén de mi padre y desde entonces no he dejado de estar muy ocupado. Durante mi época universitaria trabajaba por las mañanas mientras me sacaba dos carreras simultáneamente. Y ya en mi etapa profesional me he esforzado mucho para no defraudar la confianza de las personas que han apostado por mí.

Como en mi vida me han sido muy útiles, doy mucha importancia a valores como responsabilidad, sacrificio y compromiso. Creo que la mayoría de la población tenemos el mismo nivel de inteligencia, porque solo muy de vez en cuando surge un superdotado como Picasso, Newton o Einstein. La clave de las personas que han tenido éxito profesional en la vida es que se han preparado y han trabajado más que los demás.

P. Cuentas con una dilatada trayectoria profesional tanto en el ámbito público como privado. ¿Cuál ha sido para ti el mayor aprendizaje de cada uno?

Aunque parece que mi CV es muy amplio, en realidad solo he tenido 3 ocupaciones principales en mis 33 años de trayectoria profesional: Gobierno de Aragón, Grupo SAMCA y el family office Yolmence donde trabajo desde hace 15 años. Lo que sucede es que mientras ejercía esas responsabilidades he realizado otras actividades de forma simultánea: consejero del IAF, profesor de economía en la Universidad, consejero del Real Zaragoza y, desde el año pasado, presidente de ADEA

Son muchas las enseñanzas que he acumulado durante todos estos años. La experiencia está repleta de personas y vivencias, de éxitos y fracasos. Todo ello te acaba perfilando como directivo y como persona. Se sabe más por viejo que por sabio.

P. En la actualidad, aunque tu actividad principal es dirigir este grupo empresarial, también eres presidente de ADEA. ¿Qué supone este reto para tu carrera? ¿Por qué decidiste ponerte al frente de este proyecto y cuáles son tus principales objetivos?

Estoy muy orgulloso de presidir ADEA, pero no lo considero un hito en mi carrera profesional; más bien lo tomo como un servicio a la sociedad que tanto me ha dado y un compromiso personal por defender unos valores en los que creo.

En ADEA tratamos de transmitir la importancia de las empresas como auténticos agentes de avance de la sociedad porque son las empresas las que con sus inversiones hacen crecer la economía y crean empleo. Y detrás de las empresas estamos los directivos, personas de carne y hueso que toman decisiones, pero que somos como los demás. Hay que humanizar la figura del directivo y romper muchos clichés porque necesitamos inspirar a los jóvenes a prepararse para ser buenos directivos en el futuro.

P. Uno de los mayores objetivos de ADEA es potenciar la figura del directivo. ¿Cómo de importante es el intercambio de ideas y perspectivas entre los directivos aragoneses?

Si tuviera que destacar un servicio que ADEA proporciona a sus asociados sería precisamente el del networking. Hace unos años, me dijeron que “los directivos valemos tanto por lo que tenemos en la cabeza como por lo que guardamos en nuestra agenda de teléfono” y durante mi carrera profesional he podido comprobar que es así.

En un contexto de rápidos cambios y permanente incertidumbre, es imposible que alguien sepa de todo. Los directivos somos personas que aportan soluciones a problemas, plantean retos y abordan las decisiones estratégicas que se pongan por delante y, si no sabes cómo hacerlo, tienes que conocer a quién recurrir para que te ayude. Por eso, es importante que los directivos estemos relacionados y nos conozcamos unos a otros. Eso es lo que intentamos hacer en ADEA, que los directivos se interrelacionen, compartan experiencias y hablen de proyectos conjuntos en un ambiente distendido e informal.

P. ¿Cómo está cambiando el ecosistema empresarial en Aragón durante los últimos años?

Desde mis tiempos de estudiante oigo hablar de la renta de situación en Aragón, pero es ahora cuando siento que estamos empezando a ponerla en valor. Prueba de ello es el éxito de Aragón en logística, en cuyo desarrollo ha sido clave que ningún gobierno haya intentado patrimonializar el éxito de ese proyecto, que ha sido de todos. Porque los grandes planes estratégicos no se pueden desarrollar en tan solo cuatro años y necesitan continuidad.

Además de la posición estratégica de Aragón, disponemos de recursos naturales como suelo, agua, sol y viento, cuatro activos que se están convirtiendo en estratégicos para el futuro, por lo que hay trabajar sobre ellos y desarrollarlos adecuadamente.

P. ¿Cómo de importante es la cohesión entre el ámbito público y privado?

Para mí es importantísima.

Últimamente está muy de moda la expresión “colaboración público-privada”, que no es otra cosa que trabajar de forma conjunta para movilizar capitales privados que contribuyen a conseguir objetivos de interés común para todos los ciudadanos.

Pero más allá de eso, lo público y lo privado no son realidades antagónicas, sino complementarias. 

Creo en la idea de que el capitalismo es el peor de los sistemas económicos si exceptuamos todos los demás. Prueba de ello es que todas las fórmulas comunistas que se han inventado han sido un fracaso. El capitalismo es el sistema que mejor se adapta a la naturaleza de las personas, porque premia a las personas que se esfuerzan más y promueve la innovación y el crecimiento económico. Por tanto, el capitalismo favorece las libertades individuales, base de la democracia.

Ahora bien, el Estado es el complemento perfecto del capitalismo porque provee bienes públicos como sanidad o educación, promueve la libre competencia y se asegura de que la renta se redistribuye equitativamente, porque si dejásemos al capitalismo campar a sus anchas, habría una élite muy rica y la mayor parte de la población viviría en la pobreza.

P. El año pasado recibiste el premio a Directivo del año de 2023. ¿Tienes algún referente a nivel profesional?

Debo decir que no hice nada relevante durante ese año para ser merecedor de este premio más allá de ser nombrado presidente de ADEA. Esto me dio una visibilidad que antes no tenía, pero soy la misma persona y me dedico a lo mismo que he hecho durante muchos años. Hay muchos directivos en Aragón que hacen un gran trabajo, pero seguramente son más anónimos, no tienen tanta repercusión pública y atesoran los mismos o más méritos que yo para obtener ese premio.

Dicho esto, reconozco sentirme muy orgulloso de haber recibido este premio y de haberlo compartido con una persona a la que admiro, María López, una neurocientífica que fundó una empresa que está creciendo mucho y que tiene un gran futuro.

En cuanto a referentes, no tengo ninguno que sea un personaje popular. En su momento admiraba a Rodrigo Rato, pero el tiempo me demostró que no conocemos suficientemente bien a quienes alabamos o criticamos. Por eso, mis referentes siempre han sido personas cercanas a mí en el ámbito profesional, sean jefes, compañeros o personas que trabajaban para mí. De todos ellos he aprendido cosas, intentando seleccionar lo que más me gustaba de cada uno. Para ser un referente para mí, tiene que haber hecho algo grande en el ámbito profesional, pero que además cultive principios que yo valoro mucho: humildad, generosidad, sacrificio, compromiso…

P. Terminamos hablando de Aragón. ¿Qué aspectos deberíamos poner en valor como aragoneses?

Aragón es una tierra extraordinaria y tenemos cosas estupendas de las que me siento muy orgulloso, pero cuando viajo por España, me doy cuenta de que hay muchas otras zonas que también tienen cosas maravillosas, exactamente como nosotros. Está bien sentirte orgulloso de lo tuyo y ensalzarlo, pero sin denostar lo de los demás.

Lo que echo en falta en Aragón es un mayor nivel de autoestima. Sin creernos más que nadie, tampoco somos menos que el resto y la realidad lo está demostrando. Siempre pensamos que las cosas que se hacen fuera de Aragón son mejores, y no es cierto. Aragón está haciendo las cosas muy bien.

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