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Barrio Jesús: El declive y el renacer de la margen izquierda

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Artículo escrito por Cronotopos Arquitectura

El barrio Jesús es uno de los más antiguos de Zaragoza, aunque también uno de los más desconocidos por los habitantes de la ciudad.

Vista margen izquierda Ebro, 1915

Los primeros datos que conocemos del barrio datan del siglo XIII, fecha en la que Jaime I el Conquistador manda construir el Convento de San Lázaro, utilizado inicialmente como hospital para el cuidado de leprosos y convirtiéndose de esta manera durante la Edad Media en un lugar conocido por su asistencia médica, ganadería y agricultura.

Fue dos siglos más tarde, en el XV, cuando se mandó construir el Convento de la Orden de los Padres Mercenarios de Nuestra Señora de Jesús, edificio situado en lo que hoy son la calle y la plaza Jesús y que, además, da nombre al barrio hasta hoy.

Restos del Convento de San Lázaro, 1890

Gracias a las características naturales y construidas, el barrio desempeñó un importante papel dentro de la resistencia a los ataques de los franceses durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), ya que fue uno de los lugares donde la población pudo abastecerse de alimentos y defenderse dentro de los estamentos conventuales. Estos conventos acabarían finalmente destruidos a causa del avance francés al que se sumó la desamortización de Mendizábal de la mitad del siglo XIX. Las funciones que el barrio desempeñó por aquellos tiempos hicieron que prácticamente no se levantaran casas o residencias, lo que produjo que la población tomara características en su mayoría rurales. El núcleo de población se colocaría junto a la entrada del Puente de Piedra, único puente que cruzaba el Ebro en Zaragoza hasta entonces.

Inauguración Estación del Norte, 1861

A partir de 1860, una vez superada la Guerra de la Independencia y construida la Estación del Norte (ferrocarril de la línea Zaragoza – Barcelona), comienza el desarrollo del barrio tal y como hoy lo conocemos. Conforme pasaban los años, se incorporaron nuevas líneas, lo que provocó un ir y venir de gente, comercios emergentes, puestos de trabajo que culminó en la creación de un ‘nuevo’ barrio alrededor de la estación. Además de la expansión que produjo el ferrocarril, a finales del siglo XIX comienza a desarrollarse la industria azucarera en la zona. En pocos años, y después de la industrialización que fue sufriendo el barrio, surgieron los efectos de edificación, ampliación y mejora del barrio.

Imagen fachada Azucarera, años 20

De esta manera, en torno a los años 50 y 60, nos encontramos ante un barrio en expansión. En esta época el barrio estaba bien dotado tanto de recursos como de infraestructuras, se desarrollaba en él un barrio popular con buena calidad de vida.

Todo esto fue así hasta la década de los 70 y tras el cierre de la Estación del Norte. El barrio Jesús entró en una época de decadencia frenándose su crecimiento urbanístico y comenzó surgir un sentimiento de ‘olvidados’ entre los vecinos del barrio que empezó a disminuir  a partir de los 90 con la construcción del Puente de la Unión en 1989 y la reforma del Puente de Hierro en 1991.

Estas actuaciones produjeron un nuevo trazado urbano y provocaron un auge de la construcción de viviendas, así como un impulso por demoler viviendas antiguas o solares a urbanizar. De esta manera, El Barrio comenzó un proceso de renovación en su imagen dado la cara al rio Ebro que aún hoy en día sigue presente.

Propuesta para adecuación del entorno de la estación del norte
Propuesta para adecuación del entorno de la estación del norte

Hoy en día nos encontramos con la verdadera evolución del Barrio Jesús, un cambio tanto urbanístico como social, aunque todavía carece de equipamientos y recursos en de carácter general. Las zonas más antiguas del barrio se han ido recuperando a través de pequeñas actuaciones en torno a las calles como la Avenida Cataluña, la Plaza Jesús, el Paseo de la Ribera o el Balcón de San Lázaro. En los últimos años se han devuelto el uso a algunos de los edificios antiguos más representativos del barrio con el proyecto para la Estación del Norte, la Azucarera como Espacio Joven, la Casa Solans como Oficina de la Década del Agua de la ONU, etc. Todas estas acciones han causado en el barrio una esperanza de crecimiento, ya que en menos de 30 años la población ha crecido más del doble, pasando a tener actualmente 16.500 vecinos.

Autor: Alejandro Lezcano (CRONOTOPOS ARQUITECTURA)

Colaborador: Alba Aparicio (CRONOTOPOS ARQUITECTURA)

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