El restaurante Marengo presenta su propuesta más ambiciosa: una carta de inspiración internacional elaborada con producto local
Hay platos que te recuerdan a otros sitios. Que guardan en su interior un fragmento de un viaje, de una tarde en un mercado, de una cena que no se olvida. Eso es lo que hay en la nueva carta de Marengo: sabores con memoria.
Muchos de los platos nacen de los viajes del equipo. De lo que alguien trajo en la maleta —no en el equipaje, sino en el paladar— y se reinventó con lo que hay aquí. El taco de borrajas que simula una cochinita pibil. El Katsu Sando que incorpora atún de aquí y técnica de allá. Platos que tienen una historia antes de llegar a la mesa. Pero Marengo no es un restaurante temático. No hay banderas ni carteles. No hace falta descifrar nada para disfrutarlo. Los sabores hablan solos, y cada uno habla de un sitio distinto sin necesidad de etiqueta.
La carta cuenta con opciones para todo el mundo: para aquellos que quieren explorar y para quienes quieren lo que siempre les ha gustado. Para el que pide lo más atrevido y para el que elige lo más reconocible. En la misma mesa pueden sentarse los dos y salir satisfechos. No eliges entre cocina local o cocina del mundo. Las dos están en la carta. Las dos están bien. Y esa libertad es, precisamente, el concepto.
Los platos que cuentan la historia
La nueva carta tiene platos que ya apuntan a convertirse en referencia. El Katsu Sando de atún rojo —con wakame, hoisin de fresa y mayonesa de trufa— aplica técnica japonesa a producto mediterráneo con un resultado que no se olvida. El taco de borraja en tempura con cochinita al estilo maya se mantiene como producto icono y además con premio. Los makis de fuet —forma japonesa, alma completamente aragonesa— demuestran que lo de aquí puede viajar sin perder el carácter. La berenjena asada en mantequilla de miso con crumble de cacahuete y champiñón laminado. El aguacate, intervenido por la llama con jamón, feta y tapenade. El calamar de anzuelo con romesco de sobrasada.
Y junto a ellos, los que anclan: cortes de carne madurada, steak tartar, burrata, risotto nero… Una carta con doble personalidad que no obliga a elegir.
Los cócteles tienen el mismo criterio que la cocina: elaborados, con identidad, sin artificios. Una barra que completa la experiencia y que invita a quedarse.
Un espacio cosmopolita que ya es parte de Marengo
Desde hace dos años, Marengo cuenta con uno de los interiores más singulares del centro de Zaragoza. Un espacio que se transforma a medida que se recorre: la entrada con materiales autóctonos, composiciones textiles, baldosas de barro y celosías que rinden homenaje a escenas domésticas de otras épocas con una mirada contemporánea.
El ambiente se vuelve más canalla hacia el fondo, donde los rojos predominan y los rincones íntimos invitan a quedarse alrededor de platos para compartir y una carta de cócteles que acompaña hasta tarde. Un interiorismo con carácter que se sentiría igual de bien en otros rincones el mundo y, en cambio, está en el centro de Zaragoza.
El local dispone además de un comedor interior con capacidad para hasta 70 comensales, consolidándose como uno de los espacios privados más completos de la ciudad para grupos, eventos corporativos y celebraciones.
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Las voces detrás de la carta
“Esta carta habla de los sitios que hemos visitado, de los sabores que nos han marcado y de la voluntad de traerlos aquí con honestidad. No imitamos. Reinterpretamos con lo que tenemos cerca, que es mucho y es bueno. Nos gusta cocinar — y nos gusta hacerlo con los ojos abiertos al mundo”. ha destacado Jorge Calonge, chef ejecutivo de Marengo.
Por su parte, Kike Júlvez, propietario y cofundador de Grupo Tándem, se ha centrado en la esencia del restaurante. “Marengo siempre ha sido el restaurante de Grupo Tándem que se transforma y evoluciona con más libertad. Esta nueva carta lo reafirma. Es un Marengo más maduro, más seguro de lo que quiere ser. Una historia que, como todo lo que hacemos en el grupo, empieza siempre en el mismo sitio: nos gusta cocinar”.
Marengo forma parte de Grupo Tándem, el grupo gastronómico zaragozano fundado por Kike Júlvez y Carlos Vallejo con cinco restaurantes de Zaragoza: La Bocca, Marengo, Nativo, Nómada, Morrofino y una tienda de comida para llevar, La Tradicional.
La filosofía es una sola y atraviesa todo lo que hacen: nos gusta cocinar. Cocina artesanal, producto fresco elaborado en cada local, sin atajos y con las ganas de hacerlo bien como único método. Marengo se ubica en el centro de Zaragoza, con acceso directo y capacidad para grupos de hasta 70 comensales.
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DIRECCIÓN: Calle de Francisco de Vitoria, 5
HORARIO: Lunes a sábados de 12:00 a 00:00 horas y domingos de 12:00 a 17:00 horas
RESERVAS: Puedes reservar a través de su página web o llamar al 976 22 05 70
Artículo en colaboración con Marengo
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