Más sueldo, estabilidad y salud mental: esto es lo que pide la Generación Z en Aragón; el teletrabajo apenas importa (10,2%) a la hora de cambiar de empresa
La Generación Z aragonesa no se conforma con cualquier cosa. Y los números lo dejan claro: el 49% de los jóvenes de Aragón percibe el mercado laboral como precario, el 55,1% cambiaría de empresa por un sueldo mejor y tres de cada cuatro sienten que su carrera avanza despacio o directamente está estancada. Son algunas de las conclusiones del informe «Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?», elaborado por la multinacional de recursos humanos Gi Group Holding.
El estudio retrata a una generación que ha cambiado las reglas del juego sin hacer mucho ruido. Para los centennials, triunfar en el trabajo ya no es solo ascender o cobrar más: la estabilidad, la salud mental, la conciliación y sentir que lo que haces tiene sentido pesan tanto o más en sus decisiones.
Un mercado laboral que se ve precario (y más en Aragón)
La foto de partida no es precisamente optimista. A nivel nacional, el 45,2% de los jóvenes ve el mercado laboral como un entorno precario, pero en Aragón el porcentaje sube hasta el 49%. Además, el 42,9% de los jóvenes aragoneses considera que encontrar trabajo sigue siendo especialmente complicado (43,1% en el conjunto de España), y el 38,4% de los encuestados cree que hay pocas oportunidades reales de crecer a largo plazo.
Con ese panorama, no sorprende que la Gen Z se haya vuelto mucho más selectiva. En España, casi dos de cada tres jóvenes (65,7%) reconocen haber rechazado alguna oferta de trabajo en el último año, un porcentaje que es todavía mayor entre los aragoneses. ¿Los motivos más habituales? Horarios incompatibles con la vida personal (23,7%), sueldos insuficientes (19,8%) y falta de estabilidad (16,4%).
«La Generación Z no está cuestionando el valor del trabajo, sino las condiciones en las que quiere desarrollarlo. Los datos muestran que busca estabilidad, crecimiento y bienestar, algo que en realidad conecta con aspiraciones compartidas por profesionales de cualquier generación», explica Silvia Martínez, People & Culture Director de Gi Group Holding.
¿Por qué se irían de su empresa los jóvenes aragoneses?
La fidelidad a una empresa «para toda la vida» ya no va con esta generación. La permanencia depende de lo que la empresa ofrezca, y en Aragón las razones para hacer las maletas están bastante claras:
- Un salario más competitivo: 55,1% (51,8% en España).
- Mejores oportunidades de crecimiento profesional: 46,9% (42,4% en España).
- Más estabilidad laboral: 38,8% (casi 4 de cada 10 en España).
- Una cultura tóxica, mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado: más de 1 de cada 4 (1 de cada 5 en España).
- La falta de teletrabajo o modelo híbrido: apenas un 10,2% (16,5% en España).
Ese último dato es de los más llamativos: en contra de lo que se suele pensar, el teletrabajo es el motivo menos determinante para que un centennial aragonés cambie de empresa. Pesa mucho más el ambiente de trabajo que poder currar desde casa.
Las prácticas, la gran puerta de entrada al primer empleo en Aragón
Aquí Aragón se desmarca claramente del resto de España. En el conjunto del país, los contactos personales o familiares siguen siendo la principal vía para conseguir el primer empleo remunerado (21,8%), por delante de los portales de empleo (17,8%) y las prácticas que acaban en contrato (17,2%).
En cambio, en Aragón el orden cambia por completo:
- Prácticas formativas: 28,6%
- Portales de empleo y plataformas digitales: 20,4%
- Contactos personales: 16,3%
Es decir, entre los jóvenes aragoneses pesa más demostrar lo que valen en unas prácticas que el famoso «tener enchufe».
El informe también detecta diferencias por género: ellas recurren más a los contactos personales (23,6%) y a las plataformas digitales (20%), mientras que ellos optan más por prácticas que terminan en contrato (19,7%), autocandidaturas (12%) o consultoras de RR. HH. (9,1%).
Expectativas vs. realidad: el choque con el mundo laboral
Entrar a trabajar no siempre es como uno se lo imaginaba. En Aragón, el 14,3% de los jóvenes reconoce que no tenía expectativas claras antes de empezar, el 16,3% esperaba un trabajo más compatible con su vida personal y, sobre todo, el 22,4% esperaba más estabilidad de la que se ha encontrado, casi el doble que la media española (12,5%).
Y una vez dentro, la sensación de avanzar poco es generalizada. El 75,5% de los jóvenes aragoneses cree que su carrera progresa lentamente (40,8%) o que está estancada (34,7%). En el conjunto de España, solo un 12,9% siente que su trayectoria avanza rápido.
Eso sí, el primer empleo sigue siendo una escuela clave: el trabajo en equipo (43%), la gestión de relaciones con clientes o usuarios (36,4%) y la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes (34,9%) son los principales aprendizajes que se llevan de sus primeras experiencias.
¿Qué están dispuestos a sacrificar para crecer?
Que prioricen el bienestar no significa que no estén dispuestos a esforzarse. En Aragón, el 34,7% renunciaría a parte de su tiempo libre para progresar profesionalmente y casi 1 de cada 4 (24,5%) aceptaría perder flexibilidad horaria. Además, 3 de cada 10 jóvenes asumirían desplazamientos diarios más largos, una cifra en línea con la media nacional.
Por género, las mujeres están más dispuestas a asumir más tiempo de desplazamiento (34,7%) o menos flexibilidad horaria (32,7%), mientras que los hombres señalan sobre todo el tiempo libre (34,2%) o incluso mudarse de ciudad o de país (29,8%). Por edades, los menores de 24 años son los que más sacrificarían su tiempo libre (38,4%), y los de 25 a 30 años, la flexibilidad horaria (31,3%) o los beneficios no salariales (19,4%).
El éxito ya no se entiende sin salud mental y conciliación
Quizá el cambio más profundo que refleja el estudio está en cómo define esta generación el éxito profesional. Un sueldo acorde a las responsabilidades sigue en cabeza (47,6%), pero muy de cerca aparecen la estabilidad laboral (45,8%), tener tiempo para la vida personal (45,4%) y la salud mental y el bienestar (44,6%). Además, un 36,5% considera imprescindible sentir que su trabajo tiene sentido.
La brecha de género vuelve a aparecer: más de la mitad de las mujeres centennials (51,4%) sitúa el bienestar emocional como prioritario, frente al 38,2% de los hombres.
«El éxito profesional ya no se mide únicamente en términos de salario o ascenso. La conciliación, la salud mental o la estabilidad han adquirido un peso similar en la toma de decisiones. Las organizaciones que comprendan esta evolución estarán mejor preparadas para atraer, comprometer y fidelizar el talento joven», concluye Silvia Martínez. Un mensaje claro para las empresas aragonesas que quieran captar talento joven: el sueldo importa, pero ya no basta.
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