Más de mil personas, tres turnos y una flota que ya casi no gasta diésel: esto es lo que pasa en las calles para que la ciudad amanezca limpia
Que Zaragoza se despierte con las aceras barridas y los contenedores vacíos no es cosa de magia. Detrás hay más de mil trabajadores, cientos de vehículos y un sistema que sabe, en tiempo real, qué contenedor está a punto de rebosar. El servicio de limpieza viaria y recogida de residuos de Zaragoza lo presta FCC Medio Ambiente desde marzo de 2023, con un contrato municipal de diez años y más de 600 millones de euros. Te contamos cómo funciona por dentro.
Un servicio que casi no se detiene: los turnos
La limpieza de la ciudad se reparte en tres turnos que cubren prácticamente todo el día:
- Mañana, de 7:00 a 13:40.
- Tarde, de 14:00 a 20:40.
- Noche, de 0:00 a 6:40.
Por eso no es raro cruzarte con una barredora o un camión de baldeo de madrugada: es cuando menos tráfico hay y cuando mejor se trabaja en calzada. Además del barrido diario, a pie o a máquina, el servicio hace limpiezas intensivas por distritos y barrios, que pasan por cada zona dos veces al año.
El fin de semana también cuenta, y mucho. El contrato actual reforzó especialmente sábados, domingos y festivos: en domingos y festivos salen a la calle 199 operarios, frente a los 134 que había con el contrato anterior, casi un 50% más. En verano, cuando la ciudad vive en la calle, también hay refuerzo.
Los medios: personas, camiones y mucha electricidad
Entre limpieza viaria y recogida de residuos, la plantilla ronda las 1.130 personas. Y la flota ha crecido respecto al contrato anterior:
- 64 camiones recolectores (antes eran 56).
- 17 barredoras de calzada y 37 barredoras de aceras.
- 8 lavacontenedores.
- Triciclos, patinetes y furgonetas eléctricas para moverse por el Casco Histórico y las zonas peatonales.
La renovación ha supuesto más de 270 vehículos eléctricos o de gas natural comprimido. Hoy, un 33% de la flota es 100% eléctrica (etiqueta CERO), un 53% funciona con gas natural (etiqueta ECO) y solo un 14% sigue siendo diésel. Para repostar, FCC cuenta en Zaragoza con la estación de compresión de gas natural más grande de Aragón, capaz de cargar entre 30 y 35 camiones a la vez. El objetivo: reducir un 20% la huella de carbono frente al contrato anterior y, de paso, que los camiones hagan menos ruido de noche.
Parte de esos camiones se han fabricado en casa. El Grupo Industrial Ferruz construyó los nuevos recolectores de carga lateral: seis de 21 metros cúbicos sobre chasis Iveco de gas natural comprimido (3 ejes y 27 toneladas) y otros dos de 28 metros cúbicos (4 ejes y 33 toneladas). Todos llevan elevador polivalente, toldos automáticos en la tolva para que no se escapen desperdicios, lectores RFID y pesaje automático.
Toda esta maquinaria se organiza desde un parque central, cuatro parques secundarios, 21 centros auxiliares y diez oficinas de barrio. El terreno de juego: unos 955 kilómetros de calles y más de 252.000 toneladas de residuos al año.
La tecnología: contenedores que avisan cuando están llenos
Aquí está la parte que no se ve. Los contenedores de carga lateral de la ciudad, más de 11.600, llevan sensores de llenado que envían datos a diario. No solo dicen cuánto les queda para rebosar: también detectan subidas de temperatura (léase, un contenedor ardiendo) y si alguno ha volcado por el viento, algo que en Zaragoza no es precisamente raro.
Cada camión y cada operario están geolocalizados en una plataforma de gestión que permite seguir el servicio en tiempo real. Con esos datos se están probando las rutas dinámicas: en lugar de seguir un circuito fijo, el camión sale a por los contenedores de vidrio cuando rondan el 70% de su capacidad, y un GPS le marca el recorrido más rápido. Si la prueba funciona, la idea es extenderla al resto de fracciones.
Y alguien vigila al que limpia: el Ayuntamiento cuenta con una oficina de control de calidad con 17 inspectores y un equipo de analistas de datos de la Universidad de Zaragoza que detectan los puntos negros de la ciudad, ajustan rutas y comparten información con la Policía Local.
Contenedores: cinco colores (y uno se abre con tarjeta)
En la calle hay alrededor de 3.380 contenedores de resto y unos 2.100 de cada uno de los de reciclaje: amarillo para envases, azul para papel y cartón y verde para vidrio. El quinto, el contenedor marrón para la materia orgánica, está implantado en toda la ciudad y se abre con tarjeta.
A eso se suman más de 9.200 papeleras, en su mayoría renovadas con el nuevo contrato, y las primeras papeleras compactadoras solares. Para lo que no cabe en un contenedor, tienes la recogida gratuita de muebles y enseres, que se pide a través del 010, y la red de puntos limpios de Zaragoza.
¿Y las multas?
El servicio limpia, pero las normas las pone la Ordenanza. Tirar colillas al suelo, no recoger las cacas del perro, dejar bolsas o muebles junto al contenedor o regar el balcón fuera del horario permitido (de 22:00 a 8:00) tiene sanción: de 50 a 750 euros las leves, de 751 a 1.500 las graves y de 1.501 a 3.000 las muy graves. Lo tienes todo explicado en nuestra guía de multas de la ordenanza de limpieza de Zaragoza.
Cómo avisar si ves algo sucio
¿Un contenedor lleno, una papelera rota o una esquina que pide auxilio? Puedes avisar a través del 010 y de los canales de incidencias del Ayuntamiento. Con los datos de los sensores y los avisos de los vecinos, el servicio decide dónde tiene que ir primero.




