Del Pirineo aragonés al Béarn, una boina que no entiende de fronteras
Hay prendas que no se explican, se heredan. En los valles del Pirineo aragonés, la boina ha coronado durante generaciones a pastores camino de los puertos, a abuelos en la plaza del pueblo y a romeros de ermita, calada hasta las cejas para plantar cara al cierzo. Aquí el tocado más célebre será siempre el cachirulo, pero la boina también forma parte, discreta, del paisaje humano aragonés. Y es la misma que, unos kilómetros más al norte, cruza la muga y se convierte en emblema de todo un país.
Basta subir al Somport para comprobar que a un lado y otro de la montaña se comparte la misma vida pastoral y el mismo gorro de lana. Al bajar hacia el Béarn, uno entiende que aragoneses y bearneses llevan siglos tejiendo —nunca mejor dicho— una cultura común. Una excusa preciosa para una escapada desde Zaragoza, una más para tu lista de escapadas por el Pirineo.

Qué es una boina y de dónde viene
La boina es un gorro de lana plano, redondo y sin ala, cuyo nombre proviene del término bearnés berret. Flexible y ligera, se le da forma con un solo gesto y, al instante, dibuja un estilo propio. En su origen no era ni moda ni símbolo nacional, sino pura necesidad: pastores y campesinos la llevaban para plantar cara al clima, porque la lana afieltrada abriga, deja respirar y protege de la lluvia, el viento y el sol. Se pliega, cabe en un bolsillo y recupera su forma al ponérsela.
En el siglo XIX, ese saber hacer pastoral se trasladó a los talleres. Ya en 1819, Nay se convirtió en uno de los grandes centros de su fabricación, y Oloron-Sainte-Marie se sumó después. El tejido, el afieltrado y los acabados requieren gestos precisos, transmitidos de generación en generación. De sombrero para el día a día, la boina emprendió un largo viaje que sedujo a militares, artistas y damas elegantes, hasta convertirse en uno de los símbolos más reconocibles de Francia. Pero aquí sus raíces siguen muy visibles: firmas como Laulhère (Oloron-Sainte-Marie, desde 1840) o la Manufacture des Bérets (Orthez) mantienen viva su producción artesanal.
¿Boina vasca o bearnesa?
Es una cuestión que da mucho que hablar a ambos lados de los Pirineos Atlánticos. La expresión boina vasca se popularizó por la difusión de este gorro en el País Vasco y por la fama turística de Biarritz en el siglo XIX —cuenta la leyenda que Napoleón III observó a numerosos habitantes con boina durante sus estancias en la costa—. Sin embargo, su nombre (del bearnés berret), su uso tradicional y su historia industrial la arraigan profundamente en el Béarn. No en vano, el refrán gascón lo tiene claro: Lo berret qu’ei bearnés (la boina es bearnesa).
En realidad, forma parte de una cultura pirenaica compartida por gascones, bearneses y vascos, aunque el Béarn ocupa un lugar esencial en su historia. Un detalle permite distinguir los modelos: la boina bearnesa suele tener un diámetro más amplio y se adapta mejor a la cabeza.
La boina, el complemento de moda del momento: de Dior a «Emily in Paris»
Hace tiempo que la boina dejó de limitarse a los pastos de verano. Ya en el periodo de entreguerras, Coco Chanel, Jeanne Lanvin o Elsa Schiaparelli se inspiraron en la ropa popular para renovar la silueta femenina, y más tarde Christian Dior la convirtió en símbolo de la elegancia francesa (con modelos confiados incluso a los talleres de Laulhère, en el Béarn).
Brigitte Bardot, Catherine Deneuve o Faye Dunaway la lucieron antes de que Rihanna y Bella Hadid la hicieran suya. Y su último gran empujón pop tiene nombre de serie: desde que «Emily in Paris» la convirtió en sinónimo instantáneo de look parisino, la boina se ha vuelto el complemento imprescindible de cada otoño, ese que remata un abrigo y da un aire chic sin esfuerzo. No es casualidad que cabeceras de moda como Vogue o Cosmopolitan le dedicaran artículos en pleno fenómeno de la serie —la mítica boina roja de la protagonista incluida—, consolidándola como una de las tendencias del momento. Se coloca bastante baja, justo por encima de las cejas, y luego se da forma a la lana: recta y holgada resulta más tradicional; ladeada, más contemporánea. Mil formas de hacerla tuya.
Los mejores sitios para comprar una boina auténtica, según Enjoy
Si quieres traerte una boina de verdad —de las que se fabrican donde nacieron—, estas son nuestras tres direcciones recomendadas en el Béarn, a un paso del Pirineo aragonés. La parada imprescindible es el Museo de la Boina de Nay, en una antigua fábrica con máquinas que aún funcionan y que es, además, tienda de fábrica de Laulhère.
| Lugar | Qué es | Dirección y contacto |
|---|---|---|
| Museo de la Boina y tienda de fábrica de Laulhère · Nay | Historia de la fabricación en una antigua fábrica; después, pruébate los modelos de la tienda. | Plaza Saint-Roch, 64800 Nay · Tel. 05 59 61 91 70 |
| El Guantelete del Rey · Pau | Tienda histórica cerca de la plaza Clemenceau, con boinas Laulhère (modelo Authentique en varios colores). | 9, rue du Maréchal-Joffre, 64000 Pau · Tel. 05 59 27 52 21 |
| Manufacture des Bérets Barnabé · Orthez | Saber hacer emblemático del Béarn: del hilo de lana merina a la boina terminada, con Léa y Sara. | 4, rue de l’Horloge, 64300 Orthez · Tel. 05 59 38 03 53 |
Así que, cuando te pongas una auténtica boina, tómate tu tiempo para acariciar su lana y encontrar tu forma de llevarla. Llevarás contigo un objeto útil, una silueta atemporal y un pequeño pedacito de Béarn.
Preguntas frecuentes
¿La boina es vasca o bearnesa?
La expresión boina vasca se popularizó por su difusión en el País Vasco y la fama de Biarritz, pero su nombre (del bearnés berret), su uso tradicional y su historia industrial la arraigan en el Béarn. Es parte de una cultura pirenaica compartida.
¿Dónde se fabrica?
En el Béarn, sobre todo en Oloron-Sainte-Marie (Laulhère, desde 1840) y en Orthez (Manufacture des Bérets). Nay fue centro de fabricación desde 1819 y hoy acoge el Museo de la Boina.
¿Dónde se puede ver y comprar?
En el Museo de la Boina y tienda de Laulhère en Nay, en El Guantelete del Rey en Pau y en la Manufacture des Bérets Barnabé en Orthez.
Artículo en colaboración con Tourisme Pau.









