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Una escapada a Calaceite, una de las joyas del Matarraña

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Calaceite es uno de los pueblos más bonitos de España gracias a su casco histórico y las múltiples capillas, ermitas y plazas

Esta localidad turolense, situada al norte de la comarca del Matarraña, oculta lugares que no te puedes perder

Texto de Armando Cerra – Imágenes: Turismo de Aragón

Para preparar una escapada a Calaceite, el primer paso es ubicar la población en el mapa. A esta localidad turolense hay que buscarla al norte de la comarca del Matarraña, en un punto intermedio entre el río que da nombre a la comarca y el Algars, cuyo cauce se convierte en la linde entre Aragón y Cataluña. Es decir que para llegar habremos de conducir por la carretera N-420 que atraviesa la parte baja de la localidad.

Y una vez que sabemos dónde se encuentra, ya solo nos falta recomendar que llevéis un calzado cómodo, ya que la visita a Calaceite requiere andar un poquito por el sube y baja constante de sus calles empedradas. Y todavía se anda algo más si se visitan las ermitas y yacimientos arqueológicos que hay en sus alrededores. No obstante, son paseos de lo más agradables, así que tampoco hay que asustarse, basta con ir prevenidos para lo que nos espera.

Lo mejor es dejar el coche en la parte baja de la población. Entre otras cosas, porque meterse por las estrechas calles del casco histórico es temerario para conductores que no conozcan ese laberinto, además de que los lugares para aparcar son escasos. De manera que apaguemos el motor abajo y caminemos. Merece la pena porque nos espera un recorrido con sabor a historia en todo momento.

Eso se nota desde los primeros pasos por el empedrado y, aunque sea un tramo ascendente, es un deleite ir mirando las casas de piedra, sus portones y los aleros que flanquean nuestro paseo. Sin darnos cuenta llegamos a uno de los puntos más vistosos de Calaceite: la plaza de España.

En realidad ha recibido varios nombres a lo largo de su historia, la plaza del Sitjar, Mayor, la plaza de los Silos o de la Constitución antes de la Guerra Civil. Da igual su nombre, porque la rotundidad pétrea del sitio es indudable. En su irregularidad y bajo sus arcadas se han celebrado tradicionalmente ferias, mercados y juicios. De hecho, en el Ayuntamiento que está en la propia plaza estaba la cárcel, que hoy en día es visitable.

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Esta Casa Consistorial de arquitectura renacentista es una de las grandes joyas del patrimonio de Calaceite. Una construcción que está firmada por Pedro Pizarro, el cantero que la levantó en los primeros años del siglo XVII. Y ya que hablamos del Ayuntamiento, os recomendamos buscar tras él otra plaza encantadora, la de la Lonja.

Y si el edificio del consistorio es una maravilla, muy cerca de ahí está una de las grandes sorpresas del recorrido. En una calle estrecha de pronto se ve una enorme fachada de iglesia. No tiene plaza alguna delante, ni apenas espacio para contemplarla, pero la entrada a la iglesia parroquial de la Asunción, con sus enormes columnas salomónicas en espiral deja a todo el mundo boquiabierto y haciéndose la misma pregunta. ¿Cómo puede haber semejante iglesia en un pueblo tan pequeño?

La explicación es la siguiente. Antes hubo otra iglesia medieval, de estilo gótico y con un tamaño más reducido. Un templo que si tenía su pequeña plaza junto a ella. Sin embargo, en el siglo XVIII se lanzaron a construir otra más nueva y acorde al gusto barroco de la época. El caso es que o fueron muy ambiciosos en sus pretensiones o calcularon mal, porque apuraron hasta el último centímetro del solar para levantar este templo que a día de hoy sigue impresionando.

La verdad es que este no es el único espacio religioso que os llamará la atención durante el paseo. También os sorpenderán las capillas que acompañan a los dos portales históricos del núcleo urbano. Son la Capilla de San Antonio junto al Portalet de Horta, o sea en dirección a Horta de San Joan, y la Capilla de la Virgen del Pilar junto al Portalet de Maella.

Este último precisamente se encuentra al final de una de las calles más preciosas del conjunto: la calle Maella. En ella es imposible no irse fijando en las casonas, los escudos heráldicos o la forja en ventanas y balcones. En realidad, esa elegancia y buena conservación se aprecia en muchas otras calles y plazas del conjunto.

Dos de ellas no os las podéis perder. Por un lado la plaza de los Artistas. Ahí se recuerda que desde hace décadas Calaceite fue punto de encuentro y motivo de inspiración para creadores de las más variadas disciplinas, desde escritores a pintores, pasando por ceramistas, músicos o diseñadores. Y también debéis acercaros hasta la plaza de la Bassa, la cual antiguamente fue una enorme balsa para almacenar el agua.

Y por supuesto hay que descubrir el Museo Joan Cabré, eminente arqueólogo nacido aquí, que dio a conocer al mundo importantes yacimientos íberos. Dos de ellos en el entorno de Calaceite. Y ambos visitables. Nos referimos al cercano poblado de San Antonio, a solo un kilometro del núcleo. Y al Tossal Redó, un poquito más lejos, pero también recomendable.

No obstante, si no sois apasionados de la arqueología, al menos id al primero. En su camino os encontraréis la ermita de San Cristóbal y después las ruinas de un asentamiento que debió ser habitado ya en el siglo V antes de Cristo. Solo por las vistas del entorno ya merece la pena el paseo.

Desde ahí contemplaréis los campos donde se cultiva una de las grandes riquezas de Calaceite. O sea, sus olivos con cuyos frutos se elabora exquisito aceite de oliva Denominación de Origen Bajo Aragón. Un excelente souvenir que podréis comprar en varias tiendas repartidas por la población o en la cooperativa situada junto a la carretera. Un magnífico y suculento recuerdo de esta escapada a Calaceite en la Comarca del Matarraña.

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