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¿Por qué Petilla de Aragón pertenece a Navarra?

Parroquia de San Millán

Petilla de Aragón es una especie de isla territorial que pertenece a la Comunidad Foral de Navarra

El rey Pedro II pidió algún préstamo durante su época de conquistas del siglo XIII y su no devolución supuso la pérdida de este territorio

Texto: Armando Cerra – Imágenes: Ayuntamiento de Petilla de Aragón

¿No te has preguntado nunca por qué en la parte más al norte de la provincia de Zaragoza, o sea, en la Comarca de las Cinco Villas hay dibujada una especie de isla territorial? Se trata de Petilla de Aragón. Pero que no os engañé su nombre, en realidad esta porción del mapa pertenece a la Comunidad Foral de Navarra. Por muy paradójico que os parezca su nombre, Petilla de Aragón es Navarra.

Y si ese mismo mapa lo ampliamos veremos que no solo se trata de una isla, sino que son dos las que conforman esta parte de territorio navarro. ¿Por qué? Pues buceemos un poco en la historia y encontraremos la explicación.

Hace solo unas semanas os hablábamos de otra curiosidad territorial semejante: el Rincón de Ademuz. Un territorio que está ubicado al sur de la provincia de Teruel y pertenece a la Comunidad de Valencia pese a que no tenga contacto físico con territorio ché. Pues bien, los responsables de ambas peculiaridades administrativas son los mismos, al menos por parte de la monarquía aragonesa medieval.

El caso es que allá por el siglo XIII el rey Pedro II de Aragón andaba enfrascado en múltiples conquistas de territorio, como por ejemplo el citado Rincón de Ademuz. Pero claro, las guerras cuestan mucho dinero, y al monarca se le estaban agotando sus arcas y las de sus allegados. De manera que decidió pedir algún que otro préstamo.

Calle de Ramón y Cajal y su casa natal

Como mantenía una buena y cordial relación con su vecino el rey Sancho VII el Fuerte de Navarra le solicitó 20.000 maravedíes. Y como el navarro quería llevarse bien con el aragonés, no le puso reparos en darle semejante cantidad de cash. Eso sí, se trataba de un préstamo y, por lo tanto, se pactaron unos plazos de devolución para tan considerable cantidad de dinero e incluso la operación se avaló con varias propiedades reales. Entre ellas estaba el Castillo de Petilla de Aragón y su entorno.

Hasta aquí todo muy habitual. Operaciones de estas características eran corrientes entre los reyes y señores de la Edad Media. Y al haber tantas, unas veces se pagaban las deudas y otras no. Así fue en el caso de Pedro II de Aragón. Un rey que murió en la batalla de Muret de 1213, ¡con su talante guerrero no podía morir de otra forma! Y para entonces todavía no había devuelto los 20.000 maravedíes.

O sea que el plazo de 20 años para reintegrar el dinero prestado seguía corriendo. Una situación que heredó el nuevo monarca, Jaime I, quién siguió gastando ingentes cantidades en nuevas conquistas y batallas, sin ahorrar ni un real para pagar la deuda con Navarra. Así que cuando expiró el plazo, los reyes vecinos no dudaron en cobrarse lo pactado y pasaron a ser propietarios del castillo de Petilla, incluyendo la población anexa y el paraje del barranco de Los Bastanes, que es la segunda isla navarra que vemos en el mapa de Zaragoza.

En total son poco más de 27 kilómetros cuadrados de extensión que desde entonces pertenecen a Navarra. Si bien es cierto que durante la Edad Media se hicieron intentos, tanto pacíficos como violentos, para reintegrar esas tierras a dominio aragonés. Pero nunca se logró y así sigue. Petilla de Aragón es parte de la comunidad navarra, de la comarca de Sangüesa y del partido judicial de Aoiz. Una situación administrativa de lo más peculiar, ya que para llegar hasta ahí, solo se puede hacer a través de territorio de las Cinco Villas zaragozanas, desde Navardún o desde Sos del Rey Católico.

En realidad, es una porción de terreno perfectamente identificable con su entorno zaragozano. Sus valores naturales hay que vincularlos con un lugar tan atractivo Paisaje Protegido de la Sierra de Santo Domingo. O la dimensión militar durante la Edad Media se puede relacionar con lo que todavía se conserva en las localidades tan cercanas como Luesia o en las Torres de Sibirana pertenecientes al término de Uncastillo.

Sin embargo, en el caso de Petilla de Aragón, el castillo que fue causante de que se desgajara del territorio aragonés ya no existe. Tan apenas hay unos restos arqueológicos evocándolo. No obstante, merece la pena que nos acerquemos hasta ahí para conocer una parte de nuestra historia y un rincón verdaderamente atractivo.

Que además tiene un añadido especial. Y es que en Petilla de Aragón nació a una de las personalidades que nadie duda en considerar como uno de los aragoneses universales. Hablamos ni más ni menos que de Santiago Ramón y Cajal. El oficio de cirujano rural de su padre, llevó temporalmente a la familia a este enclave navarro. Si bien pronto se desplazaron a otros destinos por Aragón y el joven Santiago emprendió su formación y prácticas que encarrilarían sus posteriores investigaciones.

Pero es innegable que nació en Petilla de Aragón en mayo de 1852 y con merecido orgullo muestran ahí la fue su casa natal. Solo por rendir homenaje a este científico que años más tarde recibiría el Premio Nobel y sería una eminencia respetada en todo el mundo académico merece la pena acercarnos a este peculiar trocito navarro rodeado de tierras aragonesas.

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