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Inteligencia emocional para el día a día: Ruptura de pareja.

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Autora: Estela Millán

“Hay un lugar donde nada te puede lastimar, donde no tienes precio y vales solo por lo que eres. Es un punto de no retorno: la dignidad

Walter Riso

Quería empezar con esta frase de Walter Riso ya que resume en una palabra mi visión sobre la ruptura de pareja, DIGNIDAD, solo con esto, muchas personas no harían tantas tonterías respecto a su ex ni el entorno.

Otra de las palabras de la que trato no olvidarme se llama ‘mendigar’. Cuando en una relación con otra persona, no solo tiene que ser pareja, amigos, familia, hijos, cuando en una relación debemos andar mendigando atención, cariño, respeto, valor y cosas parecidas, es una señal de alarma que normalmente pasamos por alto.

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El amor no se mendiga, ni el cariño, ni la atención. En una relación entre dos personas debería haber una igualdad emocional y sin fisuras. Esto se consigue cuando el egoísmo desaparece como protagonista y pasa a formar parte de la historia algo maravillosa que se llama generosidad emocional.

Me encanta encontrar a personas generosas emocionalmente hablando, porque es difícil en las relaciones que esta circunstancia se dé. Sin embargo, son una bocanada de aire fresco para los demás, dan, dan amor, dan cariño, dan atención, dan amistad, dan muchas cualidades y generalmente reprochan poco.

En una relación de pareja los reproches suelen ser bastante habituales, y ya ni te cuento el mal manejo de las expectativas. Esto suele llevar a un distanciamiento de la pareja por falta de comunicación y por ello se crean vacíos emocionales, lo que lleva por razones obvias a creer que estamos a kilómetros de distancia de la persona con la que convivimos.

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A veces, no siempre, este distanciamiento de la pareja lleva a un acercamiento a otras personas con las que se sienten más afines y más comprendidos, como que todo es más fácil, tanto por un lado como por el otro. Esto puede sucederle a cualquiera de los miembros de una pareja. Nadie se libra de una posible conexión con otra persona externa a la relación. Cada uno decide qué hacer con ella, alimentarla o no.

Cuando esto empieza a suceder en una pareja ya hay distancias que son insalvables, comunicarse con la otra persona comienza a ser difícil ya que hay una descompensación emocional en la implicación en esta relación. Por tanto, hay reproches, y comienzan a generarse situaciones que intoxican lo que ya casi no existe. Esta situación sigue aumentando la distancia entre ellos y se ve cómo la relación va muriendo y degenerando día a día, sin que ninguno de los dos sepa o si sabe, no quiere, pararlo y arreglar lo que se ha roto.

A veces he escuchado hablar a personas que parecen resentidas con la vida, sobre todo, con los relaciones de pareja. Se dice que hoy en día cuando vemos esos pequeños fallos en el otro, salimos corriendo, ya a según que edad no se está dispuesto a tolerar los posibles defectos de la otra persona, como si nosotros fuéramos perfectos. Este nivel de exigencia hace que no sepamos valorar lo que la persona guarda en su corazón, cuando nos muestran más sentimientos bonitos que caóticos.

Si somos nosotros quienes provocamos una ruptura de pareja, aunque pueda doler, nos resulta más fácil salir adelante, incluso vemos la oportunidad de recuperar nuestro espacio y retomar incluso amistades, ocio, etc…, que erróneamente abandonamos a favor de la pareja.

Esto supone que las relaciones no puedan ser muy sanas si debemos abandonar parte de nuestra vida. Por ello mucha gente se quema pronto estando en pareja, porque hay una falta de honestidad y de transparencia con la otra persona.  Una relación siempre debe sumar, nunca restar.

Cuando nos toca ser ‘la otra parte’ es decir, nos han dejado, puede que aparezcan emociones que aparentemente estaban dormidas, nos toca el ego y el orgullo e incluso puede que nos preguntemos, ¿cómo me puede pasar esto a mí?. Pues porque le pasa a mucha gente, es ley de vida, si hay movimiento hay cambios, si hay otra persona puede que haya tantas cosas buenas como no tan buenas, puede que haya diferencias que se quieran salvar, o puede que veamos en cada diferencia un motivo para salir corriendo. Pero hay que arriesgar, cuántas veces hemos oído, es el hombre de mi vida o es la mujer de mi vida. Suena bonito, sí, lo correcto sería situarlo en el tiempo, porque es la persona que en este momento está en tu vida, cuánto tiempo esté ya es cosa de dos, normalmente.

Hay personas que lo ponen todo sobre la mesa en una relación, hay personas que se dejan ‘un as bajo la manga’. Arriesgar hoy en día no es tan fácil, a determinada edad y cuando ya ha habido varias rupturas en tu vida, las cosas te las tomas de otra manera, ¿o no?

Romper, que palabra más brusca, con tu pareja debería ser un gesto igual de cuidadoso que cuando intentabas conquistarla. Esto no lo entiende mucha gente así. Si tuviste sumo cuidado para conquistar, ¿por qué no lo tienes para alejarte? Puede ser incluso más necesario en este momento porque puede que las emociones estén mucho más sensibles y expuestas que al principio.

Nos cuesta movernos cómodamente en el dolor emocional, y si es de otro ya ni te cuento. Por no saber ‘sostener  emocionalmente’ a la persona que estás dejando, a veces surge la prepotencia, la soberbia y hasta gestos que denotan una falta de amor y cariño hacia quien hemos compartido días maravillosos, que supuestamente los hubo.

Es más importante alejarte con cariño de lo que puedes llegar a imaginar. Supongo que se teme que la otra persona siga confundiendo sentimientos, pero un corazón herido no debería recibir más heridas de las que ya está viviendo con la ruptura. A muchas personas les llega una ruptura de pareja sin enterarse. Parecía que estaban en Babia, y así es por cómo reaccionan con frases tipo, ‘no me lo esperaba’, ‘pero si estábamos tan bien’, ‘no discutíamos nunca’, claro, pero es que apenas hablabais. He visto a personas más cuidadosas con otros/as que con sus propias parejas.

Aceptar una ruptura es el primer paso para superarla. Hay quien se aferra a un ‘y si vuelve’, que echa por tierra la dignidad de la persona. Aceptar que una relación se ha roto puede ser el primer paso hacia recuperarte como persona. Si no empiezas por el principio no vas a superar nada, porque el autoengaño en estos casos hace mucho daño. La persona se vuelve ciega de ese amor que no es sano y comienza una lucha contra la que poca se puede hacer, si la otra persona ha tomado la decisión, determinadas actitudes solo le alejan más y le confirman la decisión tomada.

Por eso sería importante alejarse con cariño y sin rencores. Si no hemos sabido mantener en el tiempo una relación no significa que nada de lo que hemos vivido no haya sido válido.

Valorar lo vivido y agradecer sería la manera de terminar una relación, pero, ¿quién hace esto?. Es verdad que no todo el mundo puede seguir estando en tu vida, pero sí hay personas que merece la pena, o la alegría que sigan, por lo mucho que te han aportado. Alguno de mis mejores amigos han sido anteriormente mi pareja. Por eso puedo hablar con conocimiento de causa, porque si valoras más a la persona en vez de quedarte en lo que pudo haber sido y no fue, encuentras una manera más sana y constante de querer a alguien. Es bonito el sentimiento que aparece cuando pasas esa fase de confusión, de enfado o de pataleta. Valorar a la persona, su corazón, sus propios valores, su vida, es quedarte con lo mejor, es cierto, es ser capaces de transformar una situación y relajarse, es posible, te digo que es posible, solo si quieres,  claro.

Sin embargo hay muchas personas que se quedan enganchadas mental y emocionalmente a algo que ya se ha terminado, a alguien que no está y que ha demostrado que no quiere seguir estando. Aquí hay una etapa importantísima que hay que vivir con la aceptación de la ruptura, de la pérdida, es la fase del duelo que mucha gente se empeña en saltarse y creo con sinceridad que es muy importante vivirla como merece. ¿Por qué nos empeñamos en negar que algo duele si es que duele? ¿Por qué parece que tengamos que empezar mañana como si el ayer no hubiera existido? ¿Por qué te empeñas en que deje de doler de un día para otro?

Vivir esta etapa de duelo de manera consciente hará que no se prolongue en el tiempo demasiado. Aquí cada uno tiene que tomarse su tiempo, hay quien en 15 días empieza a respirar con otro punto de vista y hay quien le cuesta más. Si estás pasando esta fase de duelo solo siente las emociones que aparecen, sin negarlas, pero no las alimentes ni te castigues con pensamientos negativos. Vívelas, respira y deja que duelan, duele pero no mata. A veces el dolor es lo que nos hace abrir los ojos y seguir con dignidad hacia una nueva vida. Si tapamos el dolor constantemente, en algún momento sale, tarde o temprano sale.

La fase del duelo nos enseña que la vida está llena de cambios y de pérdidas, pero también de ganancias, es un vaivén constante, hay que saber fluir con la vida.

http://estelamillan.es/

Estela Millán

Tags : inteligencia emocional

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