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Inteligencia emocional para el día a día: Dependencia emocional.

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Autora: Estela Millán

¿Por qué hay personas que se enganchan emocionalmente a alguien o a algo?

Hay que estar muy atentos a nuestra reacciones y ser constantes, fijarse en cómo nos relacionamos con los demás, porque solemos hacerlo de forma mecánica y muchas de nuestras reacciones son inconscientes,  si a esto le unimos la falta de confianza o en algunos momentos, los miedos irracionales, estaremos viviendo una relación al borde del abismo, siempre con tensión.

Si dependemos de los demás para vivir  en calma estamos dando ‘el poder’ sobre nuestro mundo emocional.

Debes estar muy atento al tipo de pensamientos que te aparecen de manera recurrente, porque sin querer, alimentamos miedos y ciertas dudas sobre nosotros y los demás. Seguramente te vendrá a la cabeza alguna situación tuya o de personas que te importan, donde claramente han tenido una actitud así,  por culpa de historias que han inventado en su cabeza, han fastidiado momentos o roto la paz que había entre dos personas.

Las personas con dependencia emocional siempre quieren más de lo que sea. Nunca es suficiente lo que reciben, por tanto, se frustran y frustran a los demás, creando un sentimiento en el otro de: “nunca le satisface nada”, “siempre espera algo más” y esto AGOTA, a unos y a otros, al que lo provoca porque no sabe o no puede frenarlo, y al que lo recibe porque le hace incluso, dudar de sí mismo…

Las personas que dependen emocionalmente de los demás sufren de un desgaste mental, emocional y físico que les afecta en su vida cotidiana haciendo que sus relaciones no sean del todo ‘sanas’ y esto hace que sufran en muchos momentos sin motivos.

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Tienden a querer controlar a los demás por temor a perderlos, cuando sin darse cuenta, se pierden ellos mismos.

Estas personas desconectan de lo más importante que todos tenemos, nuestra relación con nosotros mismos, obviando sus necesidades básicas o incluso llegando a priorizar en esa especie de ‘obsesión’ que aparece queriendo controlar todos los movimientos de la otra persona.

Parece que esto sea difícil cambiarlo, porque lo convierten en ‘algo normal’ sin embargo podemos aprender, con cariño y constancia a relacionarnos mejor con los demás.
La dependencia a los demás no ocurre solamente en pareja, también pasa por la necesidad constante de aprobación, por la valoración de los demás, o sentirse inferior al otro.

A veces no sufrimos por lo que nos pasa, sufrimos más por la reacción mental y emocional que tenemos con lo que nos pasa.

Para empezar por el principio de esta aventura de conciencia es imprescindible reconocer lo que nos pasa, aunque nos dé vergüenza o nos sintamos ridículos. Si lo seguimos negando, seguiremos viviendo las relaciones con cierto dolor que puede incluso conducirnos a la ansiedad.

Una vez que reconoces que en esta etapa que estás viviendo, depender emocionalmente de alguien no es muy sano, que eso no es amor, conviene  empezar a llamar a las cosas por su nombre.

Al reconocerlo te expones a una posible solución y a un trabajo interno consciente, teniendo que priorizar en algo como aprender a estar solo, contigo mismo. Si no sabes estar solo, cualquier cosa te servirá para pasar ratos, para engancharte emocionalmente, y muy pronto llamarás amor a algo que nace desde la necesidad de cubrir vacíos que no somos capaces de llenarlos nosotros mismos.

Hasta que no aprendas a estar bien en soledad, buscando momentos para ti que puedan oxigenar tu mente, tus relaciones estarán basadas en el apego y la necesidad. Y pondrás tu bienestar en manos de los demás.

Avanza, respira, suelta…

http://estelamillan.es/

Estela Millán

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