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Inteligencia emocional para el día a día: El autoengaño

autoengaño
Autora: Estela Millán

El curioso arte de engañarse uno mismo

Esta semana quisiera compartir con vosotros algo que le sucede a muchas personas y  que a veces se ve como una parte natural en la manera en la que nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos.

Es evidente que nos engañamos de manera inconsciente, no nos damos cuenta de la poca coherencia emocional que tenemos en muchos momentos. Los pensamientos negativos a veces nublan nuestra realidad.

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Foto: Jose María Roldán

Si intentamos hacer un análisis lógico de nuestro mundo emocional, nos toca asumir que nuestra vida está dirigida por las emociones. Todo cuanto vivimos va a estar enfocado de una forma u otra según estemos interiormente. Si te das cuenta, el día que te levantas con buen ánimo, ves la vida de una forma más positiva y sin embargo, si te levantas con desánimo (es más normal de lo que crees), ese día te quedarías en la cama y no harías nada. Todo te molesta y el mundo parece que está contra ti. Pero mañana todo ha pasado y vuelta a la montaña rusa emocional.

Si te sucede esto tal vez sea el momento de revisar cómo estás por dentro, con sinceridad, sin tener que explicárselo a nadie, y siendo honesto para poder reconocer qué pasa en el día a día en tu vida. Muchos de los mal entendidos entre las personas con las que nos relacionamos tienen que ver con la manía que tenemos de responsabilizar a los demás de lo que nos pasa. Si ponemos en manos del otro nuestro estado de ánimo, nunca sabremos cuándo vamos a estar bien o mal, no seremos dueños de nuestras emociones.

Te hago una propuesta muy sencilla para esta semana, quizá te toca reconocer que hay cosas en tu vida que te pueden dañar o te pueden confundir.

Si logras reconocer esto, has dado un paso de gigante hacia tu bienestar, dejas de estar en el grupo de personas que dicen ‘no sé lo que me pasa’.

Es tan importante reconocer si algo te molesta, te genera dudas, o te duele, que solo así serás capaz de tomar las riendas de tu mundo emocional, asumiendo y reconociendo que no todo vale.

Las emociones en general nos afectan, si son de personas a las que queremos todavía más, a veces sin querer las hacemos nuestras, esto también nos genera un malestar que no es nuestro. Para poder ayudar a la persona que amamos necesitamos de la objetividad de no estar metidos en el pozo juntos hasta el cuello, porque si estamos así vamos a necesitar de un tercero para salir de ese pozo.

No te propongo que pases de todo, lo que sí te propongo es que no hagas tuyas las emociones de los demás, tenemos que aprender a acompañar a las personas que queremos con cariño, respeto y delicadeza a todo lo que le esté pasando.

Respetar el mundo emocional de los demás ayudaría a calmar muchos miedos o dudas que aparecen de manera inesperada y que parece que vienen a robar la tranquilidad de la casa. Comprender situaciones así sin entrar en constantes conflictos ayuda a mejorar las relaciones porque ya no seremos tan exigentes ni reprocharemos tanto.

Vivir intactos es imposible, pensar que más adelante cuando no tenga tantos problemas estaré mejor, es la forma de engañarse más común, porque la vida siempre te trae imprevistos, siempre aparecen cosas inesperadas, a todos, me hace gracia cuando escucho a personas quejarse constantemente diciendo ‘qué mala suerte tengo, es que cada día me pasa algo’, pues sí, cada día a todo el mundo le pasa algo. Esperar que no nos pasen cosas es el autoengaño más conocido. La vida son idas y venidas, son imprevistos, son experiencias, son cosas bonitas también pero que valoramos menos, perdemos más tiempo en lo negativo que en todo lo que pasa a nuestro alrededor y que nos calma la vida, a esto apenas le damos protagonismo.

Nos engañamos también por no saber manejar las expectativas y nos engañamos sobre todo porque nos gustaría controlar lo que los demás piensan y sienten. Y esto, se escapa de nuestro control. La liberación interna que supone comprender que cada parte debe hacerse cargo de su propio mundo emocional, da una bocanada de aire fresco a la relación.

Dejamos de engañarnos a nosotros mismos cuando damos más valor a lo que sentimos y cómo lo sentimos que a lo que pensarán los demás, dejamos de engañarnos también cuando priorizamos en nuestra calma interna y esto no es egoísmo esto es valorar y comprender que si yo no estoy bien no puedo tener una relación de calidad con los demás.

Si cada día trabajas en tu bienestar interior, mejorarás también de rebote, el mundo emocional de tus seres queridos.

Valiente es quien se atreve a reconocer tanto lo que duele como lo que calma, la fortaleza de las personas habita en la tranquilidad de su corazón.

Autora: Estela Millán

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