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Fernando García Mercadal, el arquitecto de nuestra “Casa Grande”

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En estos días grises para nuestras almas en las que echamos de menos lo más inusual y recordamos hasta al más olvidado, en estos días en los que sale la mejor parte de nosotros hasta llegar a aquella pequeña entraña olvidada, nos gustaría aportar nuestro granito de arena, nuestra mota de información para acordarnos de uno de los grandes olvidados de la sociedad zaragozana sin él cual no tendríamos nuestra “Casa Grande”, Fernando García Mercadal (1896-1985).



Arquitecto zaragozano de formación y convicción cuya relevancia divulgativa en el movimiento moderno traspasó todas las fronteras durante las décadas de los 20 y 30, en su última etapa diseñó y construyó el hospital General durante el año 1947 (actual Miguel Servet), el principal centro hospitalario de Aragón comúnmente conocido hoy por cualquier zaragozano como “la Casa Grande”. Un hospital que ha sido remodelado y ampliado en varias ocasiones 1971, 1984 y los 2000 pero que sigue guardando su esencia gracias a los márgenes utilizados en su diseño original. Una “casa” que durante la histórica crisis sanitaria que afrontamos sirve de primera línea de paz para volver a la normalidad.

El arquitecto zaragozano, Fernando García Mercadal, cuyo trabajo desarrolló durante el siglo XX, introdujo en España el racionalismo arquitectónico. Un buen ejemplo de esta corriente es el Rincón de Goya, que se encuentra en el Parque Grande José Antonio Labordeta. Esta corriente buscaba una arquitectura fundamentada en la razón, de líneas sencillas y funcionales, basadas en formas geométricas simples y materiales de orden industrial (acero, hormigón, vidrio), al tiempo que renunciaba a la ornamentación excesiva y otorgaba una gran importancia al diseño, que era igualmente sencillo y funcional.



En cuanto a su formación, estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde en 1921 no sólo obtuvo el título de arquitecto, sino que lo hizo como el número uno de su promoción. Este no sería su único éxito, puesto que más adelante logró una beca de la Academia Española de Roma como fruto de sus profundos conocimientos de la arquitectura academicista. Esto le permitió viajar a Italia, y estudiar en Roma desde 1923, un periplo de cuatro años durante el que pudo abrirse a otros países europeos y, además, conocer a los principales arquitectos de vanguardia de la época.

“Renunciaba a la ornamentación excesiva y otorgaba una gran importancia al diseño, que era igualmente sencillo y funcional”

Fue el responsable de la primera visita de Le Corbusier a España, padre de la arquitectura moderna, y tuvo la oportunidad de trabajar con él.  Además, en 1928 fue invitado al Primer Congreso internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) y organizaba conferencias de arquitectos importantes en la Residencia de Estudiantes de Madrid. En 1933 un proyecto suyo fue elegido ganador del concurso nacional de arquitectura convocado para dotar de una nueva sede al Museo de Arte Moderno,que se iba a construir en la prolongación del paseo de la Castellana de Madrid, pero nunca llegó a edificarse.

Fundó en el Gran Hotel Zaragoza junto a otros arquitectosel GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea). En 1946 fue nombrado arquitecto del Instituto Nacional de Previsión, por lo que se dedicó hasta su muerte a diseñar establecimientos de sanidad entre los que destaca el ya nombrado Gran Hospital de Zaragoza de 1947,

Para su construcción colaboró con el ingeniero Carlos Fernández Casado. Como se puede ver es un edificio imponente, con mucha capacidad y a ello se debe que lo denominaran Casa Grande coloquialmente. Con el paso de los años, se han sucedido reformas, para adaptarse a las nuevas necesidades. En 1969, el mismo arquitecto se encargó de Centro de Traumatologia, Rehabilitación y Grandes Quemados y, poco después, el Centro Materno-Infantil.Se terminó de ampliar en 1971. La Casa Grande, por desgracia tan protagonista estos días, sigue teniendo una gran utilidad gracias a un diseño funcional y estudiado.

Reflexionar sobre proyectos como un hospital, provoca que un arquitecto tenga que, especialmente, aportar lo mejor de sí. No es solo una cuestión de pasión y dedicación sino también conseguir hacerse las preguntas adecuadas teniendo la empatía suficiente para influir favorablemente sobre las personas más débiles de nuestra sociedad. ¿Cómo puede ayudar la arquitectura a sanar? ¿Qué construcciones son referentes en España? ¿Qué arquitectos han logrado hacer su aportación?

La arquitectura puede ser útil para más cosas de las que pensamos. A veces, la propia morfología de un edificio es el antídoto para superar una enfermedad. Un gran ejemplo de esto podría ser el Sanatorio de Paimio, diseñado por el finlandés Alvar Aalto (1898-1976), desde los caminos que rodean el edificio hasta los pomos de sus puertas, y pasando por la forma de unas incómodas sillas. Todo ello estaba pensado para la recuperación de los pacientes, en un armonioso ejercicio, que convierte en este caso, al arquitecto en médico y al edificio en medicina. Este sanatorio hacía que los pacientes, sin darse cuenta, pusieran de su parte para mejorar, y no les supusiera un esfuerzo. Todos recibían suficiente luz solar, debían seguir determinados recorridos para ejercitarse y las sillas de las que disponían les obligaban a sentarse de una manera determinada que, aunque no era muy cómoda, les hacía respirar mejor. Ninguna puerta podía hacer ruido al cerrarse, estaban diseñadas para no causar ninguna perturbación que pudiera comprometer la evolución del paciente.

Pero no hace falta irse a Finlandia para ver ejemplos de arquitecturas sanadoras. En España hemos tenido auténticos pioneros en el diseño inteligente de hospitales. El actual Museo Reina Sofía de Madrid, fue el antiguo Hospital General de Madrid mientras que, el diseño que ha llegado a nuestros días es de los arquitectos José Hermosilla y Francisco Sabatini, este último principalmente. No se llegó a construir por completo. Cuando hoy en día recorremos la exposición hay una cosa que pasamos por alto, el corredor entorno al patio interior no tiene continuidad, los encuentros de los pasillos de distintos planos nunca coinciden porque aparece siempre un desnivel y una pared. Esto era debido a que los enfermos debían estar aislados unos de otros, esta estrategia arquitectónica podía evitar nuevos contagios.

“La arquitectura puede ser útil para más cosas de las que pensamos, a veces, la propia morfología de un edificio es el antídoto para superar una enfermedad”

Serían innumerables los artículos que podríamos nombrar de centros sanitarios así como infinitos lo agradecidos que estamos desde Cronotopos arquitectura de nuestro personal sanitario que, a pecho descubierto está resistiendo de una manera admirable a este evento que la historia nos ha vomitado. Nosotros los arquitectos, solo podemos ayudar estando en casa pero también recordando a aquellos que con un coraje y entrega similar al de nuestros sanitarios hoy, dejaron un sello para la historia a través de su entrega incesante. Gracias Mercadal, gracias casa grande, gracias profesionales de la medicina.

Escrito por Alejandro Lezcano y Teresa Hernández. Arquitectos de CRONOTOPOS ARQUITECTURA

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