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La larga historia del Centro de Historias de Zaragoza

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El Centro de Historias de Zaragoza es un lugar repleto de actualidad y actos contemporáneos que tienen sus orígenes miles de años atrás

Texto: Armando Cerra – Fotos: Twitter Centro de Historias de Zaragoza

El Centro de Historias de Zaragoza uno de los grandes referentes de la actividad cultural y artística en Zaragoza. Por eso su presencia es habitual entre las publicaciones de Enjoy Zaragoza. Aquí os hemos hablado de sus exposiciones, sus talleres o sus habituales proyecciones de audiovisuales entre otros muchos eventos. Sin ir más lejos, hace muy poco os informaos de la exposición titulada Cisnes inspirada en el mundo de la danza y que permanecerá en el Centro de Historias hasta comienzos del año próximo.Sin embargo, hoy no queremos centrarnos en ningún evento en concreto o una exposición actual, hoy queremos contaros a grandes rasgos la larga historia del Centro de Historias de Zaragoza. Parece mentira pero este lugar tan repleto de actualidad y actos contemporáneos tiene sus orígenes varias centurias atrás.

Los arqueólogos han encontrado por esta área vestigios de época celtibérica o restos de una antigua villa romana que se encontraba a las afueras de lo que entonces era Caesaraugusta, aprovechando la fertilidad de unos terrenos muy cercanos al río Huerva, tal y como hoy podemos ver en el vecino Parque Bruil. No obstante, fue en la Edad Media cuando el actual Centro de Historias comenzó a tomar forma. Eso sí, concebido como un sencillo convento franciscano que aprovechaba parte de las viejas murallas de la calle Asalto. Un convento que luego cambió de manos y pasó a ser habitado por monjes agustinos. De hecho, el Centro de Historias está creado sobre la base del Convento de San Agustín.

Se tiene constancia de que los agustinos ya estaban asentados aquí en el siglo XIV, una época en la que contaban con un pequeño monasterio en torno a un primer claustro. Aunque aquella comunidad fue creciendo y con el tiempo todo el edificio debió ampliarse y modificarse. Por ejemplo se construyó un claustro mayor, aunque eso no significó que se eliminara el original. Del mismo modo que se construyó una nueva entrada al conjunto monástico y se levantó la fachada barroca que hoy en día sigue presidiendo la plaza de San Agustín.

En definitiva que el Convento de San Agustín había ido creciendo con el paso de tiempo e iba fundiendo en sus estancias siglos de historia y diversos estilos artísticos que iban desde el arte gótico y el mudéjar hasta el barroco. E incluso durante el siglo XVIII se añadirían otros elementos del gusto neoclásico. Sin embargo, al comenzar el siglo XIX ocurrió un suceso determinante, no solo para el monasterio, sino para toda la ciudad. Nos referimos a los Sitios de la Guerra de la Independencia.

Lo cierto es que este punto de Zaragoza sufrió mucho durante los ataques franceses. Tanto que por aquí rompieron las murallas las tropas napoleónicas y entraron a las calles de la ciudad. Ni que decir tiene que aquellos combates dañaron considerablemente el convento. Aún así lo peor estaba por llegar.Cuando por fin acabó aquella guerra, algunos de los monjes retornaron a ocupar su convento. Aunque no fue durante mucho tiempo. Llegó la famosa Desamortización de 1835 y con ello el abandono de la orden religiosa. De manera que a los frailes les sustituyeron los militares, ya que San Agustín se convirtió en uno de los cuarteles de la ciudad.

Así permaneció décadas y décadas, hasta bien entrado el pasado siglo XX. Hace unos pocos días os hablábamos del Cuartel Palafox y su musical transformación a partir de la llamada “Operación Cuarteles”. Pues bien, otro de los recintos militares que pasó de manos del ejército a las del Consistorio de Zaragoza fue el Convento-Cuartel de San Agustín. Y es a partir de entonces cuando se comenzó a valorar su reconversión en espacio cultural.

Si bien, los más mayores de nuestros lectores saben que eso no se hizo de la noche de la mañana. El primer paso fue redactar un proyecto de restauración y arquitectura que supiera mirar al pasado, pero que también se orientara hacia el futuro, para crear un espacio útil para la ciudadanía. Ese proyecto recayó en manos del arquitecto José María Ruiz de Temiño y un amplio equipo de colaboradores que encargaron de restaurar los restos monumentales y darle una nueva vida a los espacios históricos.

Por ejemplo, se restauró la fachada barroca de la antigua iglesia conventual. Todo un guiño al pasado, donde incluso todavía se pueden ver los impactos de los proyectiles disparados durante los Sitios. En cambio, los dos antiguos claustros se convirtieron en zonas abiertas, dominadas lo mismo por estanques de agua que por implacables muros de hormigón. Unos muros donde por cierto actuó el artista Santiago Arranz, ideando unos relieves que dialogan desde el arte contemporáneo con las formas del gótico o el mudéjar.

Y en cuanto al interior, ya lo habéis visto (eso esperamos). Poco tiene que ver con un convento. El Centro de Historias de Zaragoza es un ente moderno y dinámico repartido en varias plantas. Desde la cripta hasta la más alta donde está un museo tan especial como el del Origami, remarcable a nivel europeo.

 

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Varias salas de exposiciones donde caben todas las artes y también todo tipo de artistas, desde los consagrados a los más jóvenes. Además de un amplio salón de actos, aulas-taller o un laboratorio de audiovisuales. Todo muy versátil y a pleno rendimiento, con una programación muy variada. Seguro que hay actividades y eventos que te interesan. Préstanos atención y aquí te iremos informando de lo que se cuece en el Centro de Historias de Zaragoza.

Fotos: Twitter Centro de Historias de Zaragoza

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