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Ico de Tarento, el plato de la memoria que ha creado Atípico con motivo de su quinto aniversario

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Oscar Ferrández, chef del restaurante Atípico, ha recreado para la ocasión un plato con cinco ingredientes y un toque secreto que mejoran la salud a nivel neurológico, en colaboración con la Fundación Neuropolis

Para celebrar aniversarios, hay que tener memoria. En cada celebración, siempre tenemos recuerdos en los que basarnos. Y en esa premisa se ha basado Restaurante Atípico para celebrar sus cinco años de una manera simbólica y con fin solidario: proponer un plato que fomenta la memoria y que a través de su venta se destinen parte de sus ingresos a una fundación que investiga la demencia y el alzhéimer. 

Este plato para no olvidar es un poke hawaiano que cuenta con cinco ingredientes: dados de atún, mango, fruto seco, aguacate y arroz frito y un elemento secreto de grandes cualidades. Con su venta desde el mismo día 20 de diciembre hasta finales de enero, se realizará una donación a la Fundación Neuropolis, para que sus investigaciones sigan mejorando el bienestar de las personas con enfermedades como la demencia o el Alzheimer. 

El plato en cuestión se llama Ico de Tarento, en homenaje al primer atleta de la historia conocido que llevó un régimen dietético para mejorar su rendimiento ya en la antigua Grecia porque su entrenador llegó a la conclusión de que mejorando la alimentación, mejoraba su rendimiento.

En este reto es de sin lugar a dudas, el gran valor de la aportación y conocimientos del director de la Fundación e investigador de los casos clínicos, Dr. Antonio Oliveros, además de ser una referencia en enfermedades neurológicas, quien ha sabido transmitir a su gerente David Alvárez y a todo el equipo la importancia de los alimentos y su puesta en escena respecto a las enfermedades. Entre todos ello, el neurobiólogo pone como ejemplo la cúrcuma, el azafrán, el ginseng y del Ginkgo biloba, porque “tienen propiedades muy parecidas en cuanto al efecto antioxidante y el efecto antiinflamatorio. Es más, administrados en dosis altas, se ha visto que tenían incluso algún efecto terapéutico similar al de algunos fármacos”. El principio activo de la cúrcuma (la curcumina), tiene una serie de propiedades, sobre todo, antiinflamatorias y antioxidantes que son protectoras frente a enfermedades neurodegenerativas. 

Y luego están las virtudes de la dieta mediterránea, comprobadas en un estudio realizado en Barcelona sobre una muestra de diez mil personas durante cinco años, donde se concluyó que el aceite de oliva, el ajo, la cebolla y los frutos secos son buenos para el cerebro. Hay que tener en cuenta que, según los científicos, “en teoría, hablando del cerebro, el 30% de las calorías que ingerimos a lo largo del día deberían ser grasas: 65% de monoinsaturadas, 10% de poliinsaturadas y 15% de saturadas. Y resulta que la composición del aceite de oliva virgen es 71% de monoinsaturados, 8,8% de poliinsaturados y 14% de saturados. O sea, prácticamente la composición ideal para el cerebro”. 

 

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BONITO POR DENTRO Y BONITO POR FUERA

A eso se une la neurogastronomía, el estudio de la sensación, percepción y recepción de los alimentos, un proceso neurológico que el Dr. Antonio Oliveros aclara con este ejemplo: “cuando te tomas una croqueta en el bar Manolo y dices: ‘ostras, me sabe igual que la que hacía mi abuela, eso sería neurogastronomía”.

Y la neurogastronomía también implica que no es lo mismo coger un trozo de atún y un poco de cúrcuma y un poco de azafrán y un poco de aceite de oliva y mezclarlo todo y comértelo, que eso te lo preparen de una manera que te estimule el gusto, el tacto, que incluso hasta el oído, como ocurre con el efecto crunch Por ese motivo, la dirección de Atípico siempre busca un binomio perfecto crunch + punch (crujiente y atractivo) para sus propuestas.  

Al final, la neurogastronomía supone fomentar la inteligencia culinaria, algo así como el mindfulness, la frónesis en castellano, aplicado a la gastronomía. Con lo cual, para concluir, si vas a Atípico y pides el plato de la memoria,  estará nutriéndote de Omega 3, con su atún, cúrcuma, su aceite de oliva, su Ginkgo biloba, su mango, su aguacate, su fruto seco y su arroz, estás mejorando el rendimiento de tu cerebro, protegiéndolo con antiinflamatorios, fomentando todos tus sentidos, previniendo enfermedades neurológicas y, de paso, aportando fondos a la Fundación Neuropolis a la que el Grupo Atípico va a destinar parte de su recaudación.

 

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¿SEGUIMOS CELEBRANDO? 

Este es el punto de partida de una serie de acciones que Grupo Atípico realizará en su local más longevo desde hoy a  lo largo del 2022 con motivo de este aniversario. Para continuar la línea argumental del plato de la memoria, se organizará una cena solidaria a finales de enero con un menú elaborado con los principios de la nutrición consciente y los valores de la neurogastronomía, bajo la supervisión de la Fundación Neuroplis y contando con la presencia del investigador y neurólogo.

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