Conoce el futuro de la Antigua Joyería Aladrén de la mano del arquitecto Alejandro Lezcano - Enjoy Zaragoza
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Conoce el futuro de la Antigua Joyería Aladrén de la mano del arquitecto Alejandro Lezcano

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Hoy estamos aquí para dar a conocer el nuevo proyecto que se va a acometer en calle Alfonso Nº 25 donde primero estuvo desde 1885 la Antigua Joyería Aladrén para dar lugar durante sus últimos 23 años al Gran Café de Zaragoza. Estamos con Alejandro Lezcano, arquitecto director de Cronotopos arquitectura que va a realizar un avance a Enjoy Zaragoza sobre el futuro de este establecimiento tan mítico para al ciudad de Zaragoza.



Pregunta: En Cronotopos sois un equipo de arquitectos y aparejadores eminentemente jóvenes y os han encargado el proyecto de la rehabilitación de la antigua joyería Aladrén, probablemente uno de los locales más representativos de la ciudad ¿Cómo se consigue un proyecto así?

Respuesta: Lo cierto es que hay proyectos que se consiguen y otros proyectos que te encuentran. En este caso, probablemente se deba más a lo segundo que a lo primero. En el estudio siempre decimos que crecer profesionalmente no esta necesariamente relacionado con el tamaño, sino con la confianza depositada en nosotros, nuestra manera de hacer y el nivel de interés de los proyectos que año a año siguen entrando en el estudio. Es cierto que un proyecto como la antigua Joyería Aladrén ubicada en una de las calles más nobles de la ciudad y que prácticamente tiene tanta antigüedad como la misma calle; pudiera parecer un encargo más propio de un estudio que estuviera en plena madurez y que dispusiera de una trayectoria de décadas al servicio de la ciudadanía. Sin embargo, el caso de la familia Baselga, propietaria del local que ya fue promotora del edificio hace cinco generaciones, es muy especial.

Cuando uno estudia la trayectoria bien documentada tanto del edificio como del local, se da cuenta de que como arquitecto es “casi de manera inconsciente” un eslabón más dentro de los  técnicos intervinientes en su  historia. En este proyecto han participado arquitectos como Luis Aladrén, arquitecto del gran Casino de San Sebastián (1887) o la diputación foral de Bilbao (1900), así como también Teodoro Rios, más conocido en Zaragoza por obras como el edificio Eliseos (1904) o el Heraldo de Aragón (1930) entre otros. Lo llamativo de lo anterior es que los dos arquitectos citados fueron contratados por la familia Baselga cuando tenían 30 años, justo la edad que tenía yo cuando se le encargo a Cronotopos. Este componente común, dice mucho de la manera de afrontar los retos por parte de la familia Baselga apostando siempre por la sabia nueva.

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P: ¿Cómo se afronta un proyecto cuyo origen se remonta a 100 años antes del nacimiento de todos los integrantes del estudio?

R: Lo cierto es que nuestro arquitecto técnico, Jorge Bellosta, nació en 1981 y por tanto esa regla, no se cumpliría con él… Bromas a parte, creo que se afronta con respeto y sentido común. Desde el principio hemos tenido muy claro que nuestra labor en este proyecto es la de ser unos observadores y analistas privilegiados de la historia cuya obligación es obtener la esencia de lo que representa al establecimiento y, por tanto, a nuestra memoria reciente como zaragozanos. Todo ello se hará de la mano de especialistas en la materia como es nuestro buen amigo Alberto Sánchez, doctor en patrimonio por la universidad de Berkeley con el que estamos trabajando en este proyecto entre otros.

Una vez restauremos y recuperemos toda esa riqueza, artesanía e historia nuestra intervención como arquitectos contemporáneos será la de aparecer con delicadeza, sin competir y con la voluntad de buscar ese “menos es mas” que tanto representa a la arquitectura moderna porque, precisamente, el “más” ya existe en el proyecto y con una relevancia indudable. Si tuviera que decir un ejemplo de este tipo de intervenciones que me sigue impactando a día de hoy, este es la reconstrucción de la Muralla Nazarí de Granada diseñada por el arquitecto Antonio Jiménez Torrecillas en 2002. Su manera de representar una contemporaneidad tan firme, a través de un gesto y material tan tradicional sin competir con la historia, me deja sin palabras. Este es uno de esos proyectos en los que inexplicablemente un elemento arquitectónico tan básico como es un muro, se puede convertir en un postulado de intervención en patrimonio.

Es innegable que para nosotros es un privilegio formar parte de este proyecto pero también supone una responsabilidad hacer de nuestra ciudad una Zaragoza mejor que respeta a su pasado y que esta cerca del ciudadano al que le gusta deambular en un casco histórico con un comercio de calidad que le represente.

P: Hablando de responsabilidad, el proyecto ha generado mucha expectación, habéis aparecido en las últimas semanas en muchos medios como la COPE, el Heraldo, el Periódico de Aragón … Me imagino que generar tanta expectación puede ser un arma de doble filo ¿no?

R: Cuando uno trabaja en un inmueble catalogado como Bien de Interés Cultural, por mucho que sea de propiedad privada, esta trabajando directamente sobre un espacio que esta dentro de la memoria histórica de la sociedad que, por otro lado, tiene el derecho pleno a participar y opinar de la intervención con lo que ello significa. Aunque nuestro análisis se ha hecho con los medios más avanzados del momento en levantamiento fotogramétrico y “tridimensional” que existe y se están contratando a  profesionales en restauración con mucha experiencia en el sector, sabemos que será difícil “contentar” a todos. No obstante en Cronotopos tenemos la firme creencia de que, cualquier proyecto hecho desde el respeto, el análisis exhaustivo y el amor por nuestra profesión siempre desembarcará en un buen resultado. Nos estamos y hemos enfrentado a situaciones similares en la rehabilitación de una Casa Palacio del siglo XVII en Borja así como en la rehabilitación de un edificio del siglo XIX también catalogado en el casco histórico de Alicante y, hasta el momento, no podemos estar más satisfechos con la acogida de los proyectos.

P: Terminamos con una última pregunta a cerca del futuro del establecimiento, primero joyería y platería del Pilar, después un café con prestigio y ahora ¿Qué toca? Y sí se puede contar ¿Cómo se va a llamar?

R: La respuesta no es sencilla porque dudo que exista un nombre que pueda definir con precisión el futuro del establecimiento. Va a ser un poco cafetería, comercio de cercanía, museo… Lo que si que puedo decir es que va a tener la plena voluntad de potenciar a Aragón y el producto aragonés a todos los niveles desde un enfoque artesanal y tecnológico.  Así mismo también va a suponer un plan estratégico para rehabilitar a nivel comercial y de tránsito las calles Alfonso I y Contamina pero eso ya llegará…

En cuanto al nombre, todavía no es oficial y, por tanto, no lo puedo revelar. Lo que si puedo destacar sin que me llamen la atención es que parte de él será su año de nacimiento, 1885.



Fernando García Mercadal, el arquitecto de nuestra “Casa Grande”(Se abre en una nueva pestaña del navegador)

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